El �ltimo esca�oEl entendimiento entre Feij�o y Alejandro Fern�ndez, tras a�os de desconfianza personal y discrepancias estrat�gicas, ofrece una oportunidad de crecimiento al PP en Catalu�a y Espa�aFeij�o y Alejandro Fern�ndezActualizado S�bado,

junio

00:09Audio generado con IAAcostumbrados al cierre de filas cuartelario y sonrojante, como el de ese Patxi -que dicen que fue lehendakari- berreando en el Congreso ��Yo, con Bego�a!�, habituados al ajusticiamiento del discrepante, con el silencio de los cobardes de melod�a c�mplice, es comprensible celebrar el acuerdo de N��ez Feij�o y Alejandro Fern�ndez para que este contin�e como presidente del PP catal�n como un an�malo ejercicio de inteligencia pol�tica. Cierto es que se tomaron su tiempo -tres a�os con el c�nclave de los populares catalanes paralizado por la direcci�n nacional-, pero Feij�o y Fern�ndez aprendieron a superar la desconfianza inicial mutua y las discrepancias estrat�gicas para encontrar un entendimiento adulto que puede ser decisivo en la (re)construcci�n de un centroderecha constitucional en Catalu�a. La manera de romper la dial�ctica de bloques identitarios, que solo favorece a los nacionalistas y a la izquierda -tambi�n nacionalista-, mientras margina al PP por un Pacto del Tinell vitalicio. Combatir, �al fin!, desde el liberalismo la hegemon�a colectivista en Catalu�a, como hace veinte a�os empez� a hacer con �xito Ciudadanos. Fern�ndez necesita esa (re)construcci�n para lograr que el PP abandone su hist�rico papel residual; Feij�o necesita un PP con peso real en Catalu�a para limitar el factor �dopaje� del PSC a S�nchez en las generales y para afrontar con m�s apoyos, cuando presida el Gobierno, el nuevo choque insurreccional que le plantear�n el PSC y los nacionalistas.La diferencia de criterio resid�a en c�mo ampliar ese espacio: Feij�o consideraba que pasaba por pactar con Junts y el empresariado catal�n, capitulando ante sus exigencias para reeditar el Pacto del Majestic entre Aznar y Pujol; Fern�ndez defend�a romper todo di�logo con el independentismo. Al final, los dos asumen que el PP debe representar una alternativa al nacionalismo, defendiendo sus valores e idea de Espa�a sin �pedir favores ni regalarlos�, como avis� Feij�o en el C�rculo de Econom�a, pero sin romper puentes con los que asuman el marco constitucional. El reciente sondeo sobre Catalu�a que public� este diario, y que qued� algo opacado por el chapapote de corrupci�n socialista, apunta a una p�rdida significativa de apoyo popular a Illa -nueve esca�os menos-, la decadencia de Junts y el auge de Alian�a y Vox. Un escenario ingobernable que, sin embargo, ofrece al PP la oportunidad de conectar con los votantes de Cs que apoyaron a Illa como alternativa al nacionalismo y que ahora se sienten enga�ados; tambi�n con una clase media que no quiere nuevas aventuras identitarias y tampoco que Catalu�a se convierta con el PSC el santuario del sanchismo post Pedro.