Ezcaray (La Rioja) (EFE).- Darío Gómez empieza a asimilar el logro que ha conseguido al convertirse en el campeón de pelota mano a mano, algo que no hacía un pelotari riojano desde hace 73 años, pero a él lo que más le ha sorprendido es el cariño que recibe sin parar desde la final: «eso es lo mejor, casi más que el título».

Así lo ha asegurado el jugador riojano en Ezcaray (La Rioja), su pueblo natal, donde anoche tuvo un recibimiento multitudinario y él respondió siguiendo la fiesta «hasta tarde…., bueno hasta pronto», ha bromeado en una conferencia informativa celebrada este lunes en el Ayuntamiento del municipio.

El pelotari Darío Gómez en una rueda de prensa este lunes en Ezcaray. EFE/ Raquel Manzanares

Antes, Darío ha dejado claro cómo es y porqué se hace querer, pero no por su triunfo, sino por cómo es, dado que se ha sometido a una interminable sesión de fotos, en la que ha respondido con una sonrisa a cada petición de se pusiera la txapela y levantara la copa.

Instantes después, mientras saludaba a su familia, ha tenido un gesto de cariño para todos los ancianos congregados en la plaza, que le han dedicado jotas y canciones, ante los que ha mantenido su sonrisa.