Cómo va y viene la vida del tenista, con qué pasión la siente Pablo Carreño, estajanovista asturiano de 34 años que años atrás había sido la décima raqueta del mundo y en los últimos tiempos ha superado un abanico de lesiones y ahora también es padre y cuando le preguntan, responde:-Ver un vídeo de mi hijo empuñando la raqueta mientras me mira jugando... eso ha hecho que todo esto me merezca la pena.Cierto, le merece la pena. Le merece incluso ahora que transige ante Rafa Jódar, en octavos y en un escenario noble, la Suzanne Lenglen de Roland Garros. El duelo entre españoles se decanta por el jovencito (4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2), este Jódar impetuoso que crece como la espuma y ya vislumbra el Top 20 mundial, quién se lo hubiera dicho a principios de año, cuando apenas asomaba en el Top 200 (era el 165.º).Cuando habla de la pena, Carreño se refiere a la deriva en la que se halla metido: hace dos años era el 1.049 del mundo.El húmero, el codo, el hombro, un abanico de contratiempos físicos había comprometido su carrera deportiva. En el 2024, en este mismo Roland Garros, Carreño nos revelaba pensamientos autodestructivos.Decía:-He tenido pensamientos un poco de autodestrucción, negativos, de que no me iba a recuperar del codo derecho.En este tiempo, el suyo ha sido un viacrucis de torneos challenger, menores, combinados con esporádicas apariciones en teatros mayores, apariciones breves, pues ni el físico ni el tenis le daban para mucho, así que caía pronto.En abril, en el Trofeo Godó de Barcelona, se marchaba lesionado, retirado en el cuadro pequeño cuando se medía a Pedro Martínez Portero. En el Masters 1.000 de Madrid caía en segunda ronda. En Roma superaba la qualy pero se rendía también pronto, en el primer partido del cuadro grande.Con semejantes antecedentes, no podíamos esperar grandes cosas de Carreño, no al menos en este París desconcertado por la tragedia de los dioses (no está Alcaraz, caen Sinner y Djokovic...). Y sin embargo, aquí ha emergido ahora, lo ha hecho reivindicándose ante Lehecka, Kokkinakis y Tirante, y también ante Rafa Jódar (19), el tenista del futuro que reclama su presente, tiene prisa y con esa prisa arranca en su compromiso ante Carreño: se coloca 4-1 arriba en el primer set. Pero entonces, se gripa.El apagón de Jódar azuza el espíritu de Carreño, que acelera y acelera y encadena nueve juegos consecutivos, parece sepultar a Jódar, que no sabe qué cara poner, cómo colocarse en la pista, cómo recuperar la compostura.En un pispás, Carreño se coloca dos sets arriba, lo hace con sendos 6-4, pero luego es él mismo quien se desconfigura, y aquellos passing shots largos que antes iban a la línea ahora se van fuera, y el revés ya no tiene fuerza ni intensidad, y el primer saque se le atasca, y ve cómo Jódar se mete en la pista y le insiste:-Este es mi momento, no espero más.Media hora más tarde, Jódar se apunta el tercer set, y entonces los demonios se le vienen encima a Carreño: le duele el hombro derecho, llama al médico, llama al fisio. Se saca la camiseta y los médicos le manipulan la articulación ahí mismo, a pie de pista.El fisioterapeuta manipula el hombro de Pablo Carreño, este domingo en París Alain Jocard / AFPY a Jódar se le abre el cielo.”Somos buenos amigos, a veces nos entrenamos juntos, le deseo lo mejor para el resto de la temporada -le dice a Àlex Corretja en la entrevista a pie de pista-. Carreño juega muy profundo en la pista, lo he pasado mal en los dos primeros sets, luego he encontrado soluciones”.¡Vía libre!Acelera hacia el cuarto set. Sigue sirviendo a 215 km/h. Lo gana en 37 minutos y luego ambos se marchan al vestuario y la parroquia se pregunta qué hará Carreño ahora, si volverá al escenario o anunciará que ya no puede.Vuelve al fin, vuelve cinco minutos más tarde mientras Jódar le consulta a su padre-entrenador, ese señor serio que, cual figura solitaria, le contempla desde el box. Le pregunta qué debe hacer, cuánto tiempo más se le puede conceder al rival, y así se lo comunica al juez-árbitro, cinco minutos y ya está.Carreño vuelve a escena y pelea hasta el último golpe, pero a esas alturas su suerte está echada: tiene que cederle el paso a Jódar, el novato en un Grand Slam que puede plantearse cotas mayores, quién sabe si las más altas.Por ahora, le espera el ganador Zverev.Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'
Carreño es víctima de su hombro maltrecho y de Jódar, el futuro que ya es presente
El madrileño, alto y afilado, se repone de un inicio titubeante ante el curtido asturiano y avanza a cuartos (4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2)












