Este domingo 31 de mayo, el pueblo colombiano vuelve a las urnas en unas elecciones presidenciales marcadas por la violencia que podrían poner fin a la continuidad del proyecto petrista y dar paso a un gobierno ultraderechista con Abelardo De la Espriella al frente de Defensores de la Patria. ¿Cómo acaba el mandato de Petro? ¿Qué posibles escenarios puede enfrentar Colombia? PublicidadCuatro años de PetroGustavo Petro hizo historia hace cuatro años. En 2022, se convirtió en el primer presidente de izquierdas en Colombia, un país que había sido durante décadas uno de los bastiones más sólidos del conservadurismo latinoamericano. Su proyecto tenía tres pilares principales: la transformación social, la reforma económica y el proyecto de "Paz total" con las guerrillas armadas.Quién es quiénHay doce candidatos que se presentan para ocupar la Casa de Nariño; sin embargo, tan solo tres tienen posibilidades reales: Iván Cepeda, sucesor de Petro, que se presenta con Pacto Histórico; la senadora Paloma Valencia, que sigue la línea de la derecha tradicional colombiana y del expresidente Álvaro Uribe con Centro Democrático; y el ultraderechista Abelardo De la Espriella, que se hace llamar 'El Tigre' y llega como un outsider de la política colombiana. Pero ¿quién es exactamente De la Espriella?'El Tigre'Abelardo De la Espriella es un mediático abogado penalista y empresario que jamás ha ostentado un cargo público. De hecho, antes de lanzarse a la carrera política vivía en Florencia, Italia. Entre sus referentes principales está Donald Trump, con quien se identifica por su pasado empresarial desligado de la política, además de compartir su estilo confrontativo, el uso agresivo de las redes sociales y el enfoque de seguridad nacional en la lucha antidroga. Con Javier Milei coincide en sus propuestas de corte neoliberal, como la reducción drástica del Estado, la eliminación de regulaciones y la bajada de impuestos. De la Espriella mira también hacia El Salvador para inspirar el discurso de su campaña de la “patria milagro” -como él la ha llamado- en la “mano dura” y las acciones militares contundentes de Nayib Bukele.Una campaña marcada por la violenciaLa campaña para estas elecciones presidenciales ha sido la más violenta de los últimos años, marcada por asesinatos como el del senador Miguel Uribe Turbay, amenazas a los tres candidatos principales y el aumento de la inseguridad en ciertas zonas de Colombia por el crecimiento de los grupos armados ilegales del país, como las disidencias de las FARC o el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Aunque una de las propuestas de Petro era precisamente la "Paz total" con estos grupos, ningún proceso llegó a buen puerto; más bien todo lo contrario. En los últimos cuatro años los grupos armados ilegales han ensanchado sus bases, pasando de 15.000 integrantes a más de 25.000.PublicidadFinanciados por el narcotráfico expansivo, diversas guerrillas, como el Estado Mayor Central o la Segunda Marquetalia, aprovecharon los ceses al fuego para atacar a la Fuerza Pública y acelerar su expansión territorial además de sus campañas de reclutamiento forzado. Los grupos ofrecen salarios y otro tipo de incentivos en territorios donde el Estado prácticamente no llega.El crecimiento de las guerrillas armadas, igual que el del Clan del Golfo, la principal banda criminal de Colombia, son la causa de fondo que explica el incremento de la inseguridad en determinadas zonas del país y la violencia que ha atravesado la campaña electoral. En este contexto, Colombia afronta unos comicios con posibilidades reales de presión armada al votante que amenazan la integridad del proceso electoral. Para garantizar la máxima seguridad, las fuerzas militares del país han desplegado 408.000 efectivos, entre soldados y policía, para proteger los puestos de votación.Qué puede pasarLas encuestas son muy ajustadas, pero todo indica a que el escenario más probable es una segunda vuelta que se disputaría entre Abelardo De la Espriella e Iván Cepeda el próximo 21 de junio. Quien gane heredará un país con grandes retos: el deterioro de la seguridad, con grupos armados más fuertes que hace cuatro años, una crisis sanitaria estructural sin resolver y la dificultad histórica de avanzar en reformas sociales en un país profundamente desigual. Los numerosos atentados durante la campaña han dejado ya una señal de lo que le espera al próximo inquilino de la Casa de Nariño.
Violencia y la amenaza ultra a la era Petro: cinco claves para entender las elecciones de Colombia
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