Mientras los colombianos acuden a las urnas para elegir al sucesor de Gustavo Petro, el país atraviesa una discusión que excede los nombres propios. Lo que está en juego este 31 de mayo es la continuidad del proyecto político impulsado por el primer gobierno de izquierda de la historia reciente de Colombia o un giro hacia propuestas de derecha centradas en la seguridad, la reducción del Estado y un enfoque más duro frente a la violencia. Las encuestas coinciden en un escenario: la elección parece encaminada a una segunda vuelta el 21 de junio. Los sondeos ubican al candidato oficialista Iván Cepeda al frente de la carrera, seguido por el abogado y empresario Abelardo de la Espriella, mientras que la senadora uribista Paloma Valencia aparece más rezagada, aunque todavía disputa un lugar en el balotaje. La contienda refleja una polarización creciente. Por un lado, Cepeda encarna la continuidad del proyecto político de Petro. Defiende la profundización de las reformas sociales, una mayor intervención estatal en áreas estratégicas y la continuidad de la política de diálogo con grupos armados impulsada por el actual gobierno.
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