Colombia llega a las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo atravesada por una de las campañas más tensas y polarizadas de las últimas décadas. Más de 41 millones de ciudadanos definirán no solo quién gobernará el país entre 2026 y 2030, sino también si continúa el proyecto político iniciado por el presidente Gustavo Petro o si se produce un giro hacia una agenda más conservadora centrada en seguridad y orden público. El escenario electoral expone a un país partido entre dos miradas. Por un lado, quienes sostienen la necesidad de profundizar las reformas impulsadas por el oficialismo. Por el otro, sectores que consideran que el Gobierno no logró contener la inseguridad, la crisis económica y el avance del narcotráfico. En el medio, el centro político aparece debilitado y sin fuerza para romper la lógica de confrontación que domina la campaña. “Colombia está decidiendo si profundiza una agenda de transformación impulsada desde la izquierda o si gira nuevamente hacia un modelo más enfocado en seguridad, institucionalidad y autoridad estatal”, explicó a PERFIL el estratega y consultor político colombiano Antonio Aguilar.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.