– ¿Alguien sabe quién mató a Durruti?

El grupo, de unas 20 personas, se lo piensa unos segundos. Los menos tímidos arrancan la primera ronda de respuestas. ¿Fueron las tropas franquistas? No está tan claro. ¿Tal vez los comunistas, enemistados con anarquistas como el revolucionario español? En realidad, los documentos de aquella época tampoco lo confirman. Pudo haber sido una bala perdida; había muchas por la zona. Pero la hipótesis más difundida entre historiadores o testigos apunta algo más sencillo. Tal vez, incluso menos épico. “Durruti llevaba un naranjero, un tipo de fusil antiguo que a veces se dispara por error. Lo que se cree es que, al apoyarlo en el suelo para salir de un coche, durante la batalla de Madrid, este abrió fuego y le alcanzó el pecho. A las pocas horas murió en el [hotel] Ritz, donde las milicias habían montado un hospital de sangre”.

En mitad de un descampado, con vistas al Hospital Clínico San Carlos, el guía desvela a su público cómo la historia, a veces, es más cotidiana que heroica. Todos sus personajes tenían errores, confusiones y miedos corrientes, por muy lejanos o gloriosos que nos suenen hoy. El hombre que los narra en esa mañana de mayo es Carlos Osorio. Él mismo tiene muchas vidas para contar: es escritor, pintor, historiador del arte, colaborador en Somos Madrid y guía de rutas culturales en la capital. Recientemente, decidió dejar algunas de ellas por escrito. Así es como surgió su undécimo libro sobre su ciudad: Caminando por Madrid. Recorridos guiados por su historia (Ediciones La Librería).