A Anabella Tarre (31 años) le habían subido en 250 euros el alquiler de su piso en Sant Pau, en Barcelona, desde que puso un pie en él hace cuatro años. “Mi sueldo no había crecido en 250 euros, por supuesto”, cuenta la joven. Su vivienda le encantaba, pero se dio cuenta que la renta que abonaba cada mes podía ser ya igual que una cuota hipotecaria. Como a muchos tantos de su generación, el coste de la vida le había hecho imposible ahorrar y tener un colchón mínimo para hacer frente a la entrada del piso, los gastos iniciales y los impuestos. Pero una amiga le dijo que había pedido un préstamo de emancipación en el Instituto Catalán de Finanzas (ICF), el banco de la Generalitat. Ese crédito cubre el 20% de la entrada con un interés del 0% y a devolver al final del pago de la hipoteca principal. A cambio, el piso pasa a ser de protección oficial (VPO).El programa de préstamos de emancipación ha resultado ser un éxito que ha sorprendido al propio Govern, que no sabía hasta que punto los jóvenes aceptarían que esos pisos pasaran a ser vivienda de protección oficial (VPO). “Para nosotros no es un problema, sino lo contrario. Nos permite romper el ciclo y que se especule con la vivienda. El piso así queda blindado y protegido, porque no es fácil estar compitiendo con fondos e inmobiliarias para comprar”, explica Fabián Beltrán (35 años), que ha adquirido un piso en Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona) con su pareja, Andrea Díaz (31 años). Tarre también está de acuerdo. “No me importa, me parece bien. Yo lo quiero para vivir. La mujer que me lo vendió no quería intermediarios ni firmamos arras porque quería que fuera a alguien que quisiera residir en él y no especular. Y yo quiero que siga siendo así”, afirma.De hecho, en solo 11 meses la Generalitat ha dado luz verde a 1.158 viviendas en toda Cataluña, dando acceso a la propiedad a 1.698 jóvenes. Ante esos datos, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, anunció este viernes que a partir del lunes las ayudas se amplían a ciudadanos de hasta 40 años. “No es la solución a los problemas de vivienda, pero va a contribuir de forma decisiva a resolverlos. Hablamos de gente joven con trabajo y un horizonte profesional, que pueden hacer frente a una cuota hipotecaria, pero tienen el muro de la entrada, porque cuando empiezas una carrera profesional es complicado tener este dinero ahorrado”, ha afirmado el presidente.Fabián Beltrán y Andrea Díaz se casaron hace un año. Si no hubiese sido por esas ayudas, dice, no habrían podido comprar una casa en un mercado cada vez más tensionado. “No es posible hacerlo con los ahorros que teníamos y dos nóminas pequeñas”, explica Beltrán, quien lleva con él la libreta en la que ha ido apuntándolo todo durante el proceso de compra. Con 35 años, estaba en el límite para pedir la ayuda y beneficiarse del impuesto de Transmisiones Patrimoniales reducido, del 5%. “Nosotros tardamos cinco meses en completar el proceso porque nos pilló la Navidad de por medio y porque buscamos una entidad que nos ofreciese un tipo fijo. Pero no ha sido difícil”, explica. En el caso de Anabella, todo fue rapidísimo. Y eso que tenía claro que no quería salir de Barcelona, la ciudad a la que llegó desde Venezuela a los 12 años y donde vive su familia y su entorno.“No hicimos arras, fuimos casi directas a escriturar y ya entré a vivir”, explica la joven, quien no se resiste a enseñar las fotografías del piso que ha comprado en Via Júlia. “Yo aún no me lo creo. Es que incluso gente de mi entorno que tiene el dinero para comprar un piso de 400.000 euros no puede, porque ven un anuncio y al día siguiente ya no está. Hay una competencia enorme con gente que llega de otros países y tiene más poder adquisitivo”, lamenta Anabella Tarre. “La medida es muy necesaria y animo a los jóvenes a usarla, porque para una pareja de currantes como nosotros esta era una de las pocas ventajas que podíamos tener respecto a fondos buitre”, añade Fabián.Más de la mitad de los préstamos concedidos en estos primeros 11 meses de vida fueron a jóvenes de la provincia de Barcelona. Aun así, los elevados precios de la capital catalana (la media es de 375.000 euros) hacen que los 50.000 euros de la entrada se queden cortos. Por ello, el Ayuntamiento de Barcelona está estudiando fórmulas para ampliarlo a 80.000 euros, aunque todavía no está cerrado. Por ahora, el importe medio de los créditos concedidos es de 36.342 euros para comprar viviendas de unos 189.834 euros. La media de edad de los solicitantes es de 29,6 años. “Eso nos indica que estos créditos permiten reducir la edad de emancipación”, explica la consejera de Economía y Finanzas, Alícia Romero.El primer año de funcionamiento del programa, además, ha permitido hacer mejoras en los créditos. Por ejemplo, a partir de ahora se permitirá financiar la compra de un aparcamiento o un trastero que se halle en el mismo inmueble que la vivienda, aunque no formen parte de la misma finca registral. Además, también se añaden facilidades para adquirir pisos de obra nueva, que todavía no tienen referencia catastral definitiva. A estos créditos, que cuenta con una partida de 100 millones de euros, pueden acceder ciudadanos de hasta 40 años con unos ingresos máximos de 83.392,53 euros en caso de una persona y de 85.971,60 euros si son dos. Los solicitantes no pueden tener deudas ni impagos significativos.
Cataluña amplía los créditos al 0% para la entrada de un piso: “Es la única ventaja que tenemos frente a los fondos buitre”
La Generalitat extiende a 40 años la edad para acceder a esos préstamos, que implican que el piso pase a ser VPO










