La crisis de la vivienda dificulta seriamente el acceso a un techo entre jóvenes y familias con rentas modestas. Desde el 2007, los hogares propietarios han ido en descenso, pasando del 80% al 73%, según datos oficiales, al tiempo que la escasez y el fuerte encarecimiento del alquiler han restado atractivo a esta alternativa. En este contexto, emergen fórmulas para flexibilizar la compra de una vivienda.Este es el caso de la propiedad temporal y la propiedad compartida, que en la última década han comenzado a aplicarse en Catalunya tras su inclusión en el Código Civil catalán por la ley 19/2015. Estos dos instrumentos funcionan como pasarela hacia la propiedad entre aquellos sin recursos suficientes para adquirir la totalidad de un ­piso.No hay datos fehacientes de cuántas tenencias de esta naturaleza se han constituido hasta la fecha. Sin embargo, en un seminario celebrado hace unas semanas en el decanato del Colegio de Registradores de la Propiedad de Barcelona se refirieron más de 2.000 experiencias de propiedad temporal y varias de propiedad compartida.En aras a la asequibilidad, estos dos modelos permiten fraccionar el dominio de un bien inmueble: en la temporal, el tiempo por el que se adquiere (un mínimo de 10 años); en la compartida, el porcentaje de propiedad que se posee.En pisos protegidos de Sant AdriàLa propiedad compartida se comenzó a aplicar de manera masiva por primera vez en el 2025Este último modelo se comenzó a aplicar de manera masiva a partir del año pasado con 19 familias realojadas del bloque Venus de Sant Adrià de Besòs (Barcelona), que pudieron comprar una parte de sus nuevos hogares al Consorcio del Barrio de la Mina. De esta manera, pasaron a ser dueñas de al menos el 51% del piso en el que residen, mientras que la entidad pública sigue conservando la titularidad formal de cada vivienda, de carácter protegido. Durante 99 años, las familias podrán ir adquiriendo de manera voluntaria y gradual cuotas de su casa hasta completar la totalidad del importe de compraventa.Otra casuística en la que se ha aplicado la propiedad compartida es en “las compras de vivienda entre familiares”, según explica el fundador de la cátedra Unesco de Vivienda de la Universitat Rovira i Virgili (URiV), Sergio Nasarre. Por ejemplo, “en el caso de un padre que no quería regalar una casa a su hijo y le vendió una parte (la que el joven tenía capacidad económica para comprar) con el compromiso de que con el tiempo podría acabar adquiriendo el 100% de la propiedad”.Promoción de viviendas protegidas en Sabadell, Vallès Occidental Mane Espinosa / La VanguardiaAdemás, hay constancia de la utilización de esta figura jurídica en la venta de una planta de un edificio para ubicar un negocio. “El trámite de dividir la finca era complicado, por lo que hicieron una propiedad compartida equivalente al valor y a la superficie de una de las plantas”, aclara Nasarre.En cuanto al mecanismo de la propiedad temporal, su uso ha servido hasta el momento a ayuntamientos y entidades que han adquirido a través de tanteo y retracto la titularidad temporal de bienes inmuebles en manos de grandes tenedores. “Ponemos estas viviendas a disposición de personas en situación de exclusión social en régimen de alquiler, con rentas adecuadas a los ingresos de los beneficiarios”, comentan fuentes del tercer sector, que consideran que la figura jurídica de la propiedad temporal “ha sido una pieza clave” –junto a los préstamos bonificados del Institut Català de Finances (ICF)– para evitar que estos pisos acabaran en manos de fondos. Una vez agotado el plazo, los pisos vuelven al parque de vivienda pública de la Generalitat.Plan España 50 Se prevé que las tenencias alternativas ganen relevancia en el mercado de la viviendaNasarre admite que de momento este tipo de tenencia alternativas “no se han asentado como herramienta para crear un tercer mercado alternativo a la compraventa y al alquiler”, lo que atribuye a factores como la falta de impulso institucional y su inexistencia en el resto del país, por bien que el plan España 50 de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia prevé que puedan “ir ganando relevancia”.Estos dos modelos conviven en Catalunya con el incipiente auge de la vivienda cooperativa, fórmula que también abarata el acceso a techo, erigiéndose como uno de los principales operadores de pisos públicos, según fuentes del sector.Raquel Quelart (Barcelona, 1982) es licenciada en Periodismo por la UAB. Desde el 2009 forma parte de La Vanguardia donde escribe en la sección de Economía y presenta el podcast 'Bolsillo'. Autora del libro de finanzas 'Cuida tu bolsillo'