Es una palabra que encontraba una diana bastante fácil en esos tecnoprofetas que se asoman por la pantalla de TikTok en camiseta para decirnos con una sospechosa sonrisa de oreja a oreja que Sánchez planea una nación plurinacional, un golpe de Estado, una constitución republicana que lo perpetúe en el poder, un pucherazo electoral a la venezolana, un referéndum de autodeterminación para Cataluña y otro para el País Vasco. Es una palabra, sí, que hasta hace poco tiempo resultaba aún verosímil para ese tipo de gente con la que coincides de vez en cuando en una cena y te habla con absoluta naturalidad del regreso a la España actual del Frente Popular, de la Guerra Civil, de la revolución de Asturias, de la mano negra...Sí. Confieso que, aunque el término de ‘conspiranoico’ no es uno de mis preferidos, lo he podido utilizar más de una vez en esos momentos de saturación apocalíptica a los que tanto se presta esta época y en los que cualquiera te puede calentar la cabeza a base de vaticinios agoreros. Como confieso igualmente que tampoco acabo de congeniar con ese tipo de peña que llama conspiranoica a cualquier preocupación realista y cabal sobre la actualidad política. Y es que han sucedido en este país tantas cosas que antes parecían impensables, que el propio vocablo se ha ido desposeyendo él solo de sentido de una manera natural.Conspiranoico podría haber sido quien imaginara una amnistía como la ideada por Sánchez para los implicados en el desafío secesionista catalán, un exilio tan surrealista como el de Puigdemont, una ofensiva como la actual contra los jueces, un Tribunal Constitucional que diera por legal lo que es ilegal o unos informes de la UCO tan sobrecogedores sobre la conjura para salvar al hombre enamorado o sobre Zapatero y esa pintoresca colección de joyas que remata un presunto curriculum de delincuente internacional. ¿Después de esto se le puede llamar a alguien realmente conspiranoico? ¿No ha perdido esa palabra la gracia, si la tuvo, y el don de la oportunidad, cuando ha sucedido en la España de nuestros días exactamente todo eso que pensamos que nunca podría pasar?Y fuera de España las cosas no están mejor que digamos. Conspiranoico podría haber sido en su día quien imaginara a un presidente de los Estados Unidos abroncándole a Zelenski públicamente o amenazando con destruir la cultura persa, o metido en media docena de guerras simultáneas…Sí. Confieso que, después de estos días, he desterrado esa palabra definitivamente de mi vocabulario.