No es tiempo de teorías de la conspiración: Sánchez debe aclarar cómo piensa completar lo que queda de legislatura

A golpe de escándalos y sospechas de corrupción, el Gobierno y el PSOE atraviesan una situación de angustiosa excepcionalidad con potenciales efectos destructivos que afectan a la estabilidad de la democracia y acercan a la extrema derecha al poder. Aunque tardía, la comparecencia del presidente Pedro Sánchez ante el Congreso tras la cumbre europea del 18 de junio le brindará la ocasión para dar las explicaciones que han faltado hasta ahora y aclarar con qué proyecto y apoyos piensa completar el tiempo que queda de legislatura. Ni el silencio ante la sucesión de casos ni la agitación de oscuras teorías de la conspiración son respuestas aceptables.

Es obligada una exhaustiva rendición de cuentas, que obliga ante todo al presidente, pero también interpela a sus aliados. Sánchez se la debe a todos los ciudadanos, incluidos los simpatizantes y militantes socialistas, todavía estupefactos por tantas escenas judiciales que minan la credibilidad de sus dirigentes actuales y pasados. Primero fue la imputación por supuesto tráfico de influencias del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, identificado por muchos como símbolo de la integridad y los valores progresistas. Después, el despliegue de la Guardia Civil en la sede socialista en el marco de una investigación de Audiencia Nacional contra una presunta trama para torpedear procedimientos judiciales que afectan al PSOE o al Gobierno. La imputación de los antiguos secretarios de Organización José Luis Ábalos y Santos Cerdán ya había erosionado la promesa de limpieza con la que este partido volvió a la Moncloa en 2018 tras la corrupción del PP.