Las deliberaciones de Pedro Sánchez de este fin de semana, después de la imperiosa necesidad de dar respuesta política, ética y concreta al mazazo recibido por la presunta corrupción de quienes más confió en su partido, van en paralelo a las elucubraciones e hipótesis de decenas de dirigentes y cuadros del PSOE. La desolación es absoluta y ante tamaña crisis surge el grito desesperado de que “tome medidas”. Por su responsabilidad con el país y con su partido, va a adoptar decisiones muy meditadas, señalan en su entorno, sin aminorar un ápice su estado de consternación, aseguran. Sobre qué se debe hacer surgen las diferencias en las opiniones solicitadas.

Este lunes, en la reunión de la comisión ejecutiva federal, el secretario general expondrá sus primeras decisiones, ya adelantadas el pasado jueves desde la sede del PSOE: una auditoría interna y el necesario relevo del ya dimitido Santos Cerdán de la todopoderosa secretaría de Organización. La opinión más extendida no considera factible, aunque la versión oficial lo niegue, que la legislatura se complete hasta 2027. Pero tampoco que vayan a convocarse elecciones en otoño, como propugnan algunos dirigentes territoriales.

“Hay que dejar algo de margen para que el partido tome aire y se desenvuelva con cierta normalidad”, señalan interlocutores socialistas. “Nadie convoca elecciones tan anticipadas para perderlas y que gobiernen el PP y Vox”, señala Manuel de la Rocha, miembro del comité federal, adscrito a la corriente Izquierda Socialista y voz respetada en el PSOE. Sí apunta a que candidatos locales y autonómicos pueden aspirar a que haya elecciones generales cuanto antes para alejarlas de las municipales y regionales y que no les perjudique. Además, a modo de descripción, apunta a “críticos” que al pedir comicios buscan la salida de Sánchez para que sea sustituido. Y ese es su objetivo, al margen de resultados electorales.