Sánchez descarta una gran crisis de Gobierno o elecciones pese a la sucesión de escándalos. Los socios presionan para que dé un giro pero a nadie le conviene un adelanto. El PP sigue sin plantearse la moción de censura
Siete años y medio después de llegar a La Moncloa, Pedro Sánchez y su núcleo duro cada vez tienen más dificultades para responder a la pregunta que recorre toda la política española: ¿esto aguanta? Siempre es difícil evaluar cuál ha sido la peor semana para un Gobierno que vive en el filo de la navaja desde hace meses, pero esta última compite con mucha fuerza por ese podio.
La combinación de la explosión simultánea de varios casos de acoso sexual en el PSOE, un auténtico me too que está destrozando la imagen del partido especialmente entre las mujeres, sus principales votantes, y de nuevos escándalos de corrupción, con varias detenciones y entrada de la UCO en tres ministerios para pedir información, ha terminado de bloquear al Gobierno y lo ha llevado a un KO técnico, incapaz de sacar la cabeza y devolver la agenda a la gestión. Sánchez intentará lanzar un mensaje tranquilizador este lunes, con una comparecencia muy delicada ante los medios en La Moncloa, precedida de un mitin en Extremadura este domingo.








