Actualizado a las 19:01h.

De las joyas de Zapatero a la mujer de Sánchez. De Begoña al registro de Ferraz. Del registro de Ferraz al hermano del presidente. Del hermano a la condena de Ábalos. Podría hacerse un juego de la oca entero con casillas dedicadas a la corrupción ... socialista. Y los socios de investidura aún siguen buscando la línea roja. Acaban de cumplirse ocho años de la moción de censura por la 'caja b' del PP. La clase magistral de Ábalos sobre la regeneración democrática es hoy una elegía de la descomposición. Y los socios siguen buscando el límite, san Cucufato, san Cucufato. Todos los días está un poco más allá porque hace ocho años no echaron a Rajoy por la corrupción, lo echaron a cambio de una lista de prebendas que Sánchez firmó con el bolsillo de todos los españoles. Y aquella patraña inmensa les persigue ahora con un serial de escándalos que exige un croquis para estar al día. Ábalos, Cerdán, Begoña, el hermano, Zapatero, Leire, Zarrías, Tito Berni, financiación, mascarillas, prostitutas, mordidas, enchufes, Plus Ultra... Esto no cabe en un folio. Hace falta un tríptico. Hasta los niños saben qué es la UCO y qué es la UDEF. Pero los socios no. El rufianismo generalizado entre los aliados se afana en buscar fantasmas judiciales, fachas ocultos y manos negras para no ver el tesoro que tenía en su caja fuerte el faraón de la austeridad, para no aceptar que la Guardia Civil rastreó ayer una posible contabilidad paralela en la sede del partido de los obreros, para olvidar que hoy se va a sentar en el banquillo el hermano del presidente. ¡Presunción de inocencia!, gimen los mismos que condenaron a Camps. Presunción de inocencia, pero a la calle, seguimos defendiendo los que aún podemos discernir entre responsabilidad penal y responsabilidad política. Las alhajas de Zapatero, dignas de una telenovela de Bollywood, ya han superado el escarnio de los trajes.