Rogelio AlonsoActualizado Martes,
mayo
23:19�ETA necesitaba acabar con parte de su dignidad intacta�. Lo afirmaba una �mediadora en conflictos� al aplaudir el modelo de final del terrorismo promovido por Jos� Luis Rodr�guez Zapatero. Inevitablemente mantener intacta la dignidad de ETA implicaba humillar a sus v�ctimas. Debemos recordarlo ahora que, al imputarse al ex presidente, el socialismo intenta reducir su disonancia cognitiva apelando a un legado convenientemente maquillado. Al contrario de lo que ensalzan, Zapatero no derrot� a ETA, sino que le permiti� conservar �su dignidad intacta� negociando la fraudulenta legalizaci�n de su brazo pol�tico, adem�s de otras relevantes cesiones, con las consecuencias que hoy corroen nuestra democracia: Bildu, parte de la estrategia de ETA y su testaferro, como acredit� el Tribunal Supremo, es socio privilegiado de un Gobierno reh�n de quienes legitiman la violencia nacionalista. El oficial brit�nico H. J. Simson concluy� que en ocasiones los gobernantes usan a los hombres y mujeres que se enfrentan al terrorismo como �perros en una pelea de perros no para ganar, sino para dar concesiones a quienes les asesinan�. Perfecta descripci�n de la pol�tica de Zapatero con ETA.La literatura acad�mica distingue tres modelos de pol�tica antiterrorista: el de guerra, el de justicia criminal y el conciliatorio. Las democracias liberales suelen optar por los dos �ltimos. Desde los or�genes de ETA, sucesivos gobiernos combinaron la persecuci�n policial y judicial con negociaciones que le daban ox�geno en sus momentos de crisis. Martha Crenshaw, una de las autoridades en los estudios sobre violencia, ya advirti� de que los rasgos espec�ficos del terrorismo hacen que una pol�tica conciliatoria no sea inocua, pues demuestra la eficacia del terror legitim�ndolo. Por ello, el presidente Aznar aplic� en su segunda legislatura una eficaz �pol�tica antiterrorista global� que rechaz� cualquier negociaci�n e incluy� la ilegalizaci�n del frente pol�tico de ETA. As� la defini� un mando de la Guardia Civil que, en 2004, al llegar Zapatero al poder, advirti� del pertinaz error de negociar con ETA.Los informes de Inteligencia acreditan que en 2004 una mayor�a dentro de ETA ve�a el terrorismo como un �lastre� que solo se manten�a como �moneda de cambio� para lograr una �salida m�s o menos airosa�. Zapatero le regal� esa �salida airosa� evitando, como los propios terroristas lo definieron, �un final por aniquilamiento� al que la ilegalizaci�n de su brazo pol�tico les abocaba. Un an�lisis de Inteligencia fechado en 2002 destacaba �el colapso de la estructura de ETA incapaz de regenerarse� debido a las �constantes desarticulaciones operativas en Francia y Espa�a�. Y conclu�a: �Con la lucha armada socialmente aislada y carente el movimiento de recursos para cubrir el vac�o de poder subsiguiente, solo el PNV, como sucedi� en 1992 y 1998, podr�a evitarle la derrota definitiva acudiendo en su auxilio�. No solo auxili� a ETA el PNV, tambi�n el PSOE al impedir la materializaci�n del final del terrorismo mediante su propio colapso que los etarras tem�an, sin los beneficios objetivos y simb�licos que la negociaci�n les report�.�La muerte estiliza la reputaci�n�, escribi� David Gistau tras los paneg�ricos al fallecer Rubalcaba. El portavoz y ministro del Interior de Zapatero pilot� ese final de ETA en el que la mentira se convirti� en un instrumento al servicio del poder. Mientras Rubalcaba atribu�a al PSOE un idealizado final de ETA que utilizaba contra el PP, uno de sus asesores admit�a en una nota interna las nefastas consecuencias de su pol�tica: �La izquierda abertzale ha logrado hacerse con la iniciativa pol�tica en el Pa�s Vasco y ha rentabilizado electoralmente el final de la violencia sin asumir la derrota de su anterior estrategia y sin hacer autocr�tica de su connivencia con la violencia�.Tras ganar el PP las elecciones a finales de 2011, Zapatero y el nuevo titular de Interior mantuvieron una ins�lita reuni�n. Ante �el miedo a un nuevo muerto�, el Gobierno de Rajoy asumi� la hoja de ruta pactada por Zapatero con ETA a trav�s de mediadores internacionales que blanquearon a la banda rehabilitando a sus representantes como comprometidos actores por la paz. Al anunciar ETA su cese en octubre de 2011, Rajoy declar� que se produjo �sin ning�n tipo de concesi�n pol�tica�. Faltaba a la verdad y travest�a as� el funesto legado de Zapatero.Al no lograr ETA sus m�ximas aspiraciones, se equipara de forma simplista su cese con su derrota ignorando que el terrorismo plantea a la democracia una amenaza asim�trica caracterizada por la disparidad de recursos entre los contendientes. El terrorista, m�s d�bil militarmente que el Estado, persigue �xitos t�cticos m�s que estrat�gicos para desestabilizar a la democracia en una desigual contienda. Como sostiene el profesor Llera, �el �xito de los terroristas consiste en hacerse imprescindibles como actores principales en la propia liquidaci�n de la violencia y la desestabilizaci�n generadas por ellos, buscando un armisticio, cuyo final es una negociaci�n�. Zapatero les brind� esa legitimaci�n fortaleci�ndoles ante la opini�n p�blica, descalificando como �enemigos de la paz� a quienes criticaron las cesiones a ETA.El profesor Aurelio Arteta advirti� de que �en un combate pol�tico y no militar, la primera batalla que ganar es la de las ideas pol�ticas�. Por eso reclam� una derrota del terrorismo no solo policial, sino �por KO pol�tico y moral� que Zapatero impidi�. Promovi� que una ETA exhausta por la presi�n policial y judicial convirtiera su �lastre�, el terrorismo, en una rentable �moneda de cambio� canjeada por la fraudulenta legalizaci�n de Bildu. Por ello un dirigente etarra alarde�, �dimos la vuelta al teatro de operaciones y nos colocamos en ventaja pol�tica�, �de la presunta derrota hemos pasado a la demostraci�n de fuerza�.La negociaci�n con ETA se disfraz� como un inofensivo di�logo, pero tuvo graves repercusiones. ��Se nos fue la mano!�, lament� uno de los interlocutores socialistas con ETA tras el �xito de Bildu en las municipales de 2011 por el blanqueo promovido por el PSOE. Como denunci� Savater, el �proceso de paz� que escond�a ese final sucio de ETA era un �precio pagado al terrorismo�: �La paz no es el triunfo de la coacci�n, por mucho alivio que proporcione a los coaccionados�. En 2013 el historiador Santos Juli� alert� sobre los efectos de la pol�tica socialista: �Hoy hay partidos que difunden y socializan el discurso de legitimaci�n del terror hasta convertirlo en memoria social�.La hegemon�a nacionalista se vio as� reforzada por la coacci�n que Zapatero instrumentaliz� con fines profundamente divisivos y que S�nchez ha replicado. El enorme deterioro de la democracia constitucional por parte de S�nchez tiene su origen en esa �normalizaci�n de la desviaci�n� que inici� Zapatero. La soci�loga Diane Vaughan estudi� c�mo se normaliza la desviaci�n al definirse como aceptables las malas pr�cticas dentro de una organizaci�n. As� prospera una cultura complaciente con la corrupci�n excus�ndola en aras de un bien que se declara superior. Con esa l�gica se ampar� un modelo de final del terrorismo que antepuso el inter�s partidista al de la naci�n. S�nchez, siguiendo el camino marcado por Zapatero, ha continuado esa degradaci�n pol�tica cediendo al chantaje de nacionalistas catalanes y vascos.En 2017, la secretaria general de los socialistas vascos recordaba a su compa�ero Isa�as Carrasco, asesinado por ETA en 2008 durante una negociaci�n que se dijo hab�a concluido pese a las evidencias que lo desmienten. Aludiendo a pol�ticos de Bildu presentes en el homenaje al concejal asesinado se�al�: �Reconocer a Isa�as como v�ctima sin deslegitimar las razones de su asesinato es cometer un fraude. Es traicionar su memoria�. Sus palabras corroboran que los socialistas aceptan el fraude de un Gobierno sostenido por quienes legitiman el asesinato de sus conciudadanos aferrados al poder mientras traicionan la memoria de las v�ctimas del terrorismo. El mod�lico fin de ETA que el socialismo reivindica para tapar la corrupci�n de Zapatero es, citando a Arendt, �una mentira pol�tica organizada�: un intento, mediante enga�os, de sustituir la deshonrosa historia de su pol�tica por una ficci�n ideologizada.Rogelio Alonso es catedr�tico de Ciencia Pol�tica, autor de 'La derrota del vencedor. La pol�tica antiterrorista del final de ETA'















