Una de las figuras más representativas del PSOE, el expresidente Zapatero, ha sido cazado in fraganti. Se dice que alguna de las carísimas joyas atesoradas en su despacho podría ser regalo de un sátrapa del petróleo. El impacto moral de la corrupción de Zapatero representaría para el PSOE lo mismo que representó el descubrimiento de la desnudez del rey Juan Carlos: una crisis de reputación irreparable.Tal hundimiento reputacional ha coincidido con la visita de León XIV. Inicialmente, el Pontífice llegaba aureolado por su sereno enfrentamiento con Trump, que favoreció su aceptación por parte de la izquierda cultural y mediática. Por lo general, este segmento lo habría recibido con hostilidad o displicencia. Ahora bien, a pesar de la inicial contención, la hostilidad se desabrochó justo después de su intervención en el Congreso, sobre todo por la indirecta apelación crítica a la eutanasia y el aborto. Sólo quien cree que su verdad es irrefutable, como le ha ocurrido durante décadas a la izquierda cultural, puede considerar intolerable que alguien razone una antropología discordante. Chema Moya / EFELeón no pretendió imponer un programa. Es costumbre en otros parlamentos (británico, alemán, europeo) invitar a grandes personalidades de la cultura, la religión o la ciencia. En esta línea, León XIV fue citado en el Congreso para conferenciar. Lógicamente, propuso su pensamiento, de tradición cristiana, a la reflexión de quienes le escuchaban.Proponer no es imponer. Al contrario: propone quien tiene la intención de razonar y dialogar. Propone el demócrata, pues entiende la diferencia entre pensar, debatir y legislar. Quien, en cambio, vive atrapado en posiciones dogmáticas tiene tendencia a negar la palabra al que piensa distinto. Es una paradoja de nuestro tiempo que sea más partidario del diálogo el representante de la Iglesia que muchos de los que se afirman liberales o progresistas. Quizá la crisis de la izquierda y del liberalismo en toda Europa tenga que ver con su incapacidad para dialogar y hablar.Como demuestra el regreso de Valentín Roma al Macba, la izquierda intelectual domina sin contrapesos las más altas instituciones culturales: museos, universidad, teatros, periodismo. Los museos adoctrinan como lo hacían en tiempos pasados las iglesias. Lo mismo puede decirse de muchos teatros y facultades. El adoctrinamiento también se expresa en negativo: la cultura de la cancelación, la exigencia inquisitorial de silenciar a quienes tienen pensamiento propio. Se subraya ahora lo que está haciendo el trumpismo en EE.UU. (una extravagante y peligrosa cancelación de signo contrario), pero se olvida que el progresismo ha querido imperar absolutamente en la opinión pública.Quien vive atrapado en posiciones dogmáticas tiende a negar la palabra al discordanteLos partidos no pueden asimilar sin grave riesgo las propuestas de León. Su defensa de la dignidad de la vida humana, cualquiera que sea la circunstancia (fetal, senectud, enfermedad, migración o dominio de la IA), es una propuesta moral: impugna a una época que, entronizando el valor único del beneficio, ha decidido que la vida es instrumental y prescindible. León no vino a predicar dogmas, sino a invitar a pensar. Oficialmente, la izquierda y la derecha le han aplaudido (no podían oponerse, por miedo a su prestigio), pero no han querido pensar en lo que él ha propuesto. Tirios y troyanos prefirieron tomar la parte del discurso papal que coincidía con sus postulados para atacar a los adversarios.También el nacionalismo catalán quiso sacar partido del viaje papal. En este caso, malhumorado. De repente, un estadounidense pasado por Chiclayo (Perú) y Roma era responsable de la supervivencia del catalán. Se atrevían a exigir a León, un visitante, lo que nunca pidieron al residente Messi, pontífice del fútbol. Como es sabido, el fútbol es la religión alternativa de los europeos (y quizá, como sugiere el actual campeonato, de todo el mundo). De la religión del fútbol, Messi es el profeta. Criado en Barcelona, emblema de un club con esteladas, nunca dijo ni “bon dia”.León XIV ha maravillado a los que prescinden de los prejuicios. Sereno, conciliador, valiente, profundo, pacificador. Su estancia entre nosotros no sólo ha subrayado estas virtudes, sino que además deja en evidencia la pobreza moral, el maniqueísmo, el vacío y el resentimiento que nos rodean.
El visitante y el vacío, por Antoni Puigverd
Una de las figuras más representativas del PSOE, el expresidente Zapatero, ha sido cazado in fraganti. Se dice que alguna de las carísimas joyas atesoradas en su despacho podría ser regalo de un sátrapa del petróleo. El impacto moral de la corrupción de Zapatero representaría...














