EditorialAl margen del curso judicial tras su imputaci�n por corrupci�n, la figura del ex presidente parece ya irrecuperableJos� Luis Rodr�guez Zapatero, presidente del Gobierno, durante un viaje a China.EFEActualizado S�bado,

junio

00:10Audio generado con IALa nueva investigaci�n a Jos� Luis Rodr�guez Zapatero por los delitos fiscal y de contrabando, tras las joyas halladas en el registro de su despacho, certifica la ca�da de quien hasta ahora era un referente moral del PSOE y de la izquierda. Al margen del curso judicial tras su imputaci�n por corrupci�n, la figura del ex presidente parece ya irrecuperable. No s�lo por el aluvi�n de acusaciones al que se enfrenta el ex mandatario, sino por haber incurrido en una falta de �tica p�blica que colisiona con su habitual ret�rica aleccionadora.La decisi�n del juez Calama de abrir una pieza separada del caso Plus Ultra, por el que Zapatero est� acusado de presunta trama internacional de tr�fico de influencias y blanqueo, abre un nuevo frente judicial para el ex presidente. El magistrado se�ala que el origen de las 103 piezas de lujo encontradas en su oficina �no est� justificado� y, tras una tasaci�n del prestigiosa joyer�a Ansorena, sit�a su valor de reposici�n -el de mercado ser�a a�n mayor- en m�s de 1,3 millones de euros, incluido un collar �cuajado de diamantes� con �esmeraldas de Zambia� tasado en 278.000 euros. Estas obscenas cifras desnudan una doble falsedad por parte de Zapatero. Su secretaria, Gertrudis Alc�zar, afirm� que este bot�n se deb�a a �herencias� de la esposa del ex jefe de Gobierno y a �regalos de viajes�, sin especificar la procedencia, lo que agrava las sospechas en torno a un dirigente con opacos v�nculos con reg�menes como el de China y Venezuela. Adem�s, Luis Arroyo, erigido en portavoz autorizado, cifr� su valor entre 30.000 y 50.000 euros. Ambas versiones han quedado en entredicho porque, tal como Calama sostiene en su auto, la posesi�n de bienes de lujo y la ausencia de trazabilidad fiscal sobre su adquisici�n son claros indicios de un fraude tributario. Zapatero, por tanto, no podr� eludir su responsabilidad penal, aunque declare ahora todos sus bienes.M�s all� de motivar una pieza separada, las joyas se incrustan en la memoria colectiva como parte de la est�tica de la corrupci�n. No es admisible que en esta grave tesitura el presidente del Gobierno mantenga su confianza en Zapatero.