Asentar la convivencia necesita tanto el testimonio de quienes sufrieron el horror de ETA como la petición de perdón de los terroristas

Derrotada absolutamente por los demócratas, ETA dejó las armas en 2011 y se disolvió en 2018 sin haber conseguido ni uno solo de sus objetivos políticos. Esa es la inequívoca verdad, por mucho que sectores de la derecha y la ultraderecha se obstinen en negarlo con

https://elpais.com/opinion/2022-07-12/el-pp-responde-con-eta.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/opinion/2022-07-12/el-pp-responde-con-eta.html" data-link-track-dtm="">el único propósito de sacar rédito político. Atrás quedaron 50 años de terror, cuya expresión más atroz son sus 854 muertos. Esa tragedia nos obliga a todos a construir una paz con memoria para evitar que se repita, pero también para no olvidar lo que ocurrió realmente.

Toda gestión de un pasado traumático es lenta y difícil en una democracia. De ahí la importancia de iniciativas como los testimonios que una veintena de víctimas han prestado durante los tres últimos años ante alumnos de secundaria y Bachillerato en centros educativos de varias comunidades (entre ellas, algunas del PP, lo que contrasta con la actitud de líderes populares, como Isabel Díaz Ayuso, empeñados en rentabilizar el infundio de que ETA no fue derrotada). El programa, coordinado por el Centro Memorial del Terrorismo y la Fundación Fernando Buesa, resulta vital, junto a otros proyectos educativos, tanto para deslegitimar el terrorismo como para evitar que nadie utilice políticamente a los afectados. Todas las víctimas merecen toda la verdad y toda la justicia y todo el respeto (empezando por no tratar de instrumentalizarlas). Sus testimonios son necesarios para que la generación que vivió un terrorismo que asfixió durante décadas las condiciones mínimas de una vida en democracia recuerde lo que ocurrió. Pero más indispensable resulta para las generaciones que desconocen lo que no vivieron. Esos jóvenes para quienes ETA es solo un capítulo en los libros de historia necesitan entender qué pasó para que construir el futuro en convivencia no signifique olvidar.