EL PAÍS accede a una veintena de misivas inéditas de arrepentimiento de reclusos de la banda terrorista que reflejan, según los profesionales penitenciarios y la justicia, un “profundo cambio” de sus autores. Las víctimas las consideran una “trampa”

“Quiero que sepan que nunca me he mostrado, ni sentido, orgulloso del sufrimiento que mis actos les han provocado”. “Siendo consciente de que no puedo cambiar el pasado, debo afrontar las consecuencias de mis actos e intentar, en la medida de los posible, su reparación”. “Estoy dispuesta a contribuir para que en el futuro hechos como aquellos de los que fui protagonista no se vuelvan a repetir”. “El sufrimiento que creé es irreparable, pero trataré de sanar las heridas y el daño que causé”. Todas estas frases pertenecen a cartas inéditas hasta ahora que presos de ETA han escrito en los últimos años de su puño y letra para pedir perdón por su pasado terrorista. Son textos ―a una veintena de l...

os cuales ha tenido acceso EL PAÍS― que se han incorporado a sus expedientes penitenciarios y han sido tenidos en cuenta tanto por el Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco para otorgar semilibertades y beneficios penitenciarios a, entre otros, los exjefes de ETA Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, y Soledad Iparraguirre, Anboto; como por la Audiencia Nacional para conceder libertades condicionales a media docena de reclusos en lo que va de año. Víctimas y sus asociaciones expresan sin embargo su recelo y creen que las cartas forman parte de una “trampa” planificada para engañar a las autoridades y lograr los beneficios penitenciarios.