“El terrorismo de ETA desapareció hace 13 años. Sus víctimas son reconocidas social e institucionalmente. Las del franquismo también lo son en Euskadi. No sucede igual con las víctimas de la guerra sucia y la violencia policial ilícita. Están peor tratadas. Es el momento de reconocerlas e integrarlas para construir la convivencia”. Con este planteamiento, Alberto Alonso, director de Gogora, instituto dependiente de la Consejería socialista de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco, anuncia para el próximo curso una exposición sobre el atentado del hotel Monbar de Bayona (Francia), en septiembre de 1985, la mayor matanza de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), en la que fueron asesinados cuatro presuntos miembros de ETA.

A esta exposición seguirá otra sobre la emboscada policial a cuatro miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas, que también resultaron muertos, en el puerto de Pasaia (Gipuzkoa), en marzo 1984. Ambos sucesos tienen sentencias judiciales condenatorias para sus autores.

La iniciativa de Gogora tiene como referente el seminario impulsado por la Fundación Fernando Buesa y el Instituto de Historia Social Valentín de Foronda sobre las herencias del franquismo y del terrorismo con la participación de relevantes historiadores y expertos en memoria, pertenecientes a una nueva generación —Sophie Baby, Eduardo González Calleja, Javier Gómez, Joseba Ezeolaza...— cuya conclusión fue: “No todas las víctimas están bien tratadas; estamos en una situación injusta, de pésimas consecuencias”.