Dormir poco puede ser perjudicial para la salud a largo plazo, pero un estudio exhaustivo sugiere que dormir demasiado tampoco es lo ideal: se asocia con un envejecimiento acelerado en casi todos los órganos del cuerpo.
Antes de que los amantes de las siestas se alarmen, los investigadores recalcaron que la cantidad de sueño que necesita cada persona varía según la genética, el entorno, el estilo de vida y otros factores. Algunas personas necesitan seis horas, mientras que otras necesitan nueve.
Sin embargo, la nueva investigación, publicada en la revista Nature, sugiere que existe un punto óptimo de sueño entre 6.4 y 7.8 horas por noche. Las personas que alcanzan esa cantidad de horas de sueño presentan un mejor funcionamiento del sistema inmunitario, el cerebro y el corazón, así como de otros órganos, según mediciones a nivel molecular.
“Dormir poco es malo, y dormir demasiado también”, afirmó Mark Lachs, codirector de la División de Geriatría y Medicina Paliativa de Weill Cornell Medicine y del Hospital NewYork-Presbyterian, quien no participó en el estudio. “Es como encontrar el equilibrio perfecto”.
Los investigadores del estudio utilizaron modelos estadísticos sofisticados para determinar que tanto dormir demasiado como dormir muy poco están asociados con cambios moleculares compatibles con un envejecimiento acelerado.













