José Luis Ábalos, Santos Cerdán y José Luis Rodríguez Zapatero. Tres hombres que susurraban al oído del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; tres hombres que se hicieron poderosos en Moncloa y cuyas decisiones afectaban al destino de todo un país. Sin ellos no se entiende el ascenso de Sánchez a la Secretaría General del Partido Socialista, su conquista de las urnas, sus pactos con partidos independentistas y su voluntad de resistir. La sombra de la corrupción se cierne sobre todos ellos, dejando a Sánchez cada vez más huérfano de aliados. La suya es una historia de políticos que lucharon entre sí por acercarse al poder y al dinero. Todo empezó con Ábalos, uno de los hombres con mejor olfato político del país. Supo ver las posibilidades de Sánchez cuando casi nadie en el partido creía en él. Con su oratoria y sus maneras de tahúr consiguió en poco tiempo ganarse la confianza del presidente. "En él descubrí a una persona consistente", dice de él el presidente del Gobierno en su 'Manual de Resistencia'. Ábalos le animó a luchar para recuperar el liderazgo del PSOE, enfrentándose a Patxi López y a una Susana Díaz que, en aquel momento, contaba con el respaldo de Zapatero. Ábalos sabía lo que quería escuchar el presidente: "La credibilidad y la coherencia no se transmiten ni se heredan, Pedro. Eres tú el que lo tiene que hacer —presentarse a las primarias del PSOE—, si no, esto no se gana". Con su victoria en las primarias de 2017, Ábalos ascendió a secretario de Organización del partido, y fue una pieza clave para coser la coalición que apoyaría a Sánchez en su moción de censura contra Mariano Rajoy y en su primer gobierno de coalición. Fue él quien lideró también las fallidas conversaciones con Ciudadanos en 2019. En aquel momento, cuando Ábalos estaba en la cúspide, la posición de Zapatero estaba más lejos que nunca de la de Sánchez. El expresidente había apoyado oficialmente a Susana Díaz, a la que consideraba más moderada y el perfil necesario para volver a unir al partido. Tampoco le gustó a Sánchez que se reuniera con Pablo Iglesias y José Bono cuando Podemos estaba creciendo y quitándole votos al PSOE. "Había gente del propio partido que no ayudaba", señala al respecto en su primer libro. Cerdán sí supo posicionarse junto a Sánchez rápidamente, igual que Ábalos. Estuvo con ellos desde el principio, y fue junto a Paco Salazar y el líder del PSOE una de las tres personas que conocía el número de avales que había obtenido su candidatura en las primarias de 2017. Los avales que custodió Koldo García en la oficina de la candidatura en la madrileña calle Marqués de Riscal. Cerdán se llevó a Koldo a Madrid y lo introdujo en la vida de Ábalos. En aquel momento, Cerdán y Koldo ya estarían metidos presuntamente en casos de corrupción en Navarra (Mina Muga), y su relación con Ábalos era excelente. Cuando Sánchez alcanzó La Moncloa tras la moción de censura contra Rajoy, Cerdán trasladó a Koldo un listado con peticiones de nombramientos para el Ministerio de Fomento. Entre ellos se encontraba el hoy imputado Javier Herrero, que ejercería de director general de Carreteras y al que la Guardia Civil otorga un rol fundamental en la trama de amaño de obra pública. También aparecía Eugenio Domínguez para ejercer de subdirector de Evaluación Ambiental en el Ministerio de Medio Ambiente. Hoy Domínguez está siendo investigado por su papel en el caso Forestalia. Opinión Tras su llegada al Ejecutivo, Ábalos empezó su relación con el empresario Víctor de Aldama, sus rutas por España y sus encuentros con prostitutas, incluso en pandemia, como ha publicado El Español, y en su Ministerio se desarrolló una presunta trama de adjudicaciones de contratos públicos por los que está siendo investigado en el caso Mascarillas y el caso Cerdán. Los líos conyugales de Ábalos alcanzaron a la Ejecutiva federal del PSOE de la mano de su exmujer, Carolina Perles. Mientras aquello ocurría, Zapatero intentó acercarse al presidente, incluso a través del propio Ábalos, con el que comió en el Ministerio de Transportes. "Casi coincide mi abandono con la irrupción de Zapatero. Y esa comida se produce también en un contexto en el que todavía no tiene la vía abierta con el presidente de la que dispuso después", explicó Ábalos en su entrevista con El Confidencial. Al mismo tiempo, Cerdán vio en los problemas en la vida privada de Ábalos una oportunidad para quedarse con su puesto y ascender en la jerarquía a mano derecha de Sánchez. Ábalos fue cesado en julio de 2021 sin que el presidente ofreciera ninguna explicación pública sobre por qué había perdido la confianza en el hombre más poderoso del PSOE. La salida de Ábalos coincidió con el acercamiento de Zapatero a Sánchez y el ascenso de Cerdán, que pasó a ocupar el cargo de secretario de Organización. Ábalos siempre ha sospechado del papel del expresidente socialista en su destitución, aunque sobre el papel de Cerdán, que fue el más beneficiado en este cambio, mantiene un escrupuloso silencio. Pedro Sánchez celebra el resultado de las elecciones en 2019 con Begoña Gómez, Carmen Calvo, Adriana Lastra, José Luis Ábalos y Santos Cerdán. El navarro pasó a ser el hombre más poderoso del partido, el perro guardián de Sánchez en las secretarías provinciales del PSOE y un fijo en las reuniones de gabinete en Moncloa. De la misma forma que Ábalos encabezó los acuerdos para el primer gobierno de coalición, Cerdán fue clave en el segundo. Fue la persona elegida para negociar la investidura con Carles Puigdemont en Waterloo. "¡Súper Santos Cerdán!", lo llamó Zapatero en un acto del PSOE en noviembre de 2023. Su relación con el expresidente era buena, notablemente mejor que la que tuvo Ábalos en su etapa en el Gobierno. Con la segunda legislatura en marcha, Zapatero se convirtió en el gurú de Sánchez en materia internacional, apostando por el acercamiento con China y el apaciguamiento con Venezuela. Le instó a desmarcarse de Estados Unidos, como hizo él en su etapa como presidente, cuando George W. Bush ocupaba la Casa Blanca. Sánchez siguió su consejo y es en el ámbito internacional donde ha obtenido mayor rédito político. Cuando salió a la luz el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) que hundió la carrera política de Cerdán, el Partido Socialista le volvió la espalda, pero Zapatero siguió defendiéndole públicamente apelando a la "presunción de inocencia", la misma que reclama para sí tras la aparición del auto judicial de José Luis Calama. La caída de Cerdán propició el último cambio de silla. En el organigrama del PSOE, la Ejecutiva se dividió en varias vicesecretarías, pero Zapatero ocupó el rol de influencia del navarro. De hecho, le sustituyó en su rol de negociador con Puigdemont. Un reinado que llegó a su fin con la Operación Tibet, la investigación de la Policía Nacional en la que se le investiga por pertenencia a organización criminal, falsedad documental, blanqueo de capitales y tráfico de influencias. La imputación de Zapatero es la estocada definitiva en el núcleo de confianza de Sánchez, que por el momento apoya públicamente al expresidente, pero con el que no puede contar en plena investigación por presunta corrupción. Con su salida, Sánchez se queda un poco más solo y el juego de tronos de la Moncloa llega a su fin. José Luis Ábalos, Santos Cerdán y José Luis Rodríguez Zapatero. Tres hombres que susurraban al oído del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; tres hombres que se hicieron poderosos en Moncloa y cuyas decisiones afectaban al destino de todo un país. Sin ellos no se entiende el ascenso de Sánchez a la Secretaría General del Partido Socialista, su conquista de las urnas, sus pactos con partidos independentistas y su voluntad de resistir. La sombra de la corrupción se cierne sobre todos ellos, dejando a Sánchez cada vez más huérfano de aliados. La suya es una historia de políticos que lucharon entre sí por acercarse al poder y al dinero.
El triángulo de poder y corrupción en Moncloa: así se cambiaron la silla Ábalos, Cerdán y Zapatero
Pedro Sánchez se ha quedado sin los tres hombres que le señalaban el camino, tres políticos envueltos en casos de corrupción que compitieron por sentarse al lado del presidente en Moncloa














