Audio generado con IA de Google

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No parece haber héroes evidentes en esta historia. Pueden consultar mis reportajes y juzgar por ustedes mismos la validez del argumento de Musk, según el cual OpenAI se ha desviado de su misión original de priorizar la seguridad de la tecnología al pasar de ser sin ánimo de lucro a con ánimo de. No obstante, Grok —la propia tecnología de Musk— presenta también numerosos problemas de seguridad. Lo que este juicio pone de relieve es un momento de profunda reflexión nacional.

Unos días después de la publicación de su reportaje, un joven de 20 años lanzó un coctel molotov contra la casa de Sam Altman. Altman publicó en su blog una entrada al respecto en la cual calificó su artículo de “incendiario”. ¿Cómo responde usted al uso de esa palabra?

Sam también se disculpó públicamente más tarde y afirmó que había sido una mala elección de palabras; cabe señalar, además, que la persona que lanzó la botella tenía un historial de declaraciones extremistas contra la IA previas a la publicación del artículo. Cualquier acto que ponga en peligro la seguridad de alguien nunca es la respuesta. Sin embargo, creo que es importante recordar que la gente está molesta con las empresas de inteligencia artificial por motivos legítimos. Si queremos hablar de palabras incendiarias, no hace falta buscar mucho más allá del propio Altman. Él construyó esa empresa sobre la base de una retórica apocalíptica, afirmando que la IA podría acabar con todos nosotros y provocar que muchas personas perdieran sus empleos. Y esa no es una tesis controvertida. Es una afirmación que ha avivado miedos y le ha ayudado a conseguir una gran cantidad de dinero para construir su empresa, pero no es el único que lo dice.