El ensayo periodístico “Otra IA es posible”, de Karen Hao, podría ser la síntesis de un explosivo libro sobre Sam Altman y la intrahistoria de OpenAI
Casi todos los nombres propios de los gigantes tecnológicos —Elon Musk, Sam Altman, Mark Zuckerberg, etc.— son significantes vacíos hasta que los llenamos con información fiable y emiten entonces algo parecido a una fisonomía moral creíble. Este libro explora sobre todo la catadura psicopática y mesiánica de Sam Altman (sus héroes íntimos son la
">película Her y… Napoleón) y su evolución empresarial. La información privilegiada que maneja Karen Hao va desde documentos confidenciales destinados al consumo interno de Open AI —la empresa impulsora de ChatGPT— hasta infinitas entrevistas e emails intercambiados por Elon Musk —copresidente germinal de la empresa— con el propio Altman y altos directivos y trabajadores. No suele coincidir, si coincide alguna vez, la versión pública de sus intenciones idealistas y fraternas con lo que dice esa documentación reservada y confidencial sobre sus prácticas empresariales. No es extraña esa distancia pero aquí la diferencia es tan sideral que obliga a la autora a sintetizar su tesis en que en Altman alienta un proyecto de centralización imperial a través de la IA.






