Una de las problemáticas que se viene planteando alrededor de la Inteligencia artificial (IA) es que está concentrada en un manojo de empresas oligopólicas, dueñas de uno de los nuevos superpoderes de la civilización. Esto es simplemente falso, por muchos motivos, y en esta nota voy a intentar desarrollarlos un poco para que los cuestionamientos sobre esta nueva disrupción tecnológica puedan encausarse mejor. El primero, y más relevante, es que la IA es esencialmente open-source, como la mayoría de las herramientas de software. El open-source es un hermoso fenómeno de nuestro sector en el que se libera el código fuente de los productos para que cualquiera se lo pueda descargar y jugar con él. Es decir, no sólo se regala el producto con sus funcionalidades, sino que te dan el manual de cómo funciona, la licencia para que además sea legal y la caja de herramientas completa para que puedas hacer con él lo que quieras. La IA ¿patrimonio de todos? Nadie sabe bien por qué sucede esto, pero se plantean varios motivos:

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