ColumnistasSi la inteligencia artificial pertenece al pueblo, habrá que definir pronto si ese pueblo es solo el de Estados Unidos o también el resto de nosotros, proveedores invisibles de una riqueza que otros ya empezaron a repartirEscuchar08 de junio 2026, 06:30 a. m.La inteligencia artificial (IA) no surgió por generación espontánea en Silicon Valley, sino que se entrenó con libros, imágenes, canciones, investigaciones, conversaciones, periódicos y obras que durante siglos han producido millones de personas. Si la materia prima fue colectiva, ¿por qué el beneficio debería ser exclusivamente privado?Mauricio ParísAbogado experto en tecnología, medios y telecomunicaciones.En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.
La gran pregunta de la IA: ¿quién debe quedarse con la riqueza que genera?
La inteligencia artificial fue construida con libros, imágenes, conversaciones y datos producidos por millones de personas. Ahora crece la discusión sobre si sus ganancias deberían repartirse más allá de Silicon Valley














