La carrera tecnológica de los gigantes del sector y la ola de despidos que han anunciado revive el debate sobre la conveniencia de gravar la automatización
No se puede ver ni tocar, pero sacude los mercados y es un imán para las inversiones. La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en el objeto de deseo de las grandes tecnológicas, que están destinando
eficios-para-financiar-su-alocada-carrera-por-la-ia.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/economia/2025-10-31/los-gigantes-tecnologicos-disparan-sus-beneficios-para-financiar-su-alocada-carrera-por-la-ia.html" data-link-track-dtm="">cifras astronómicas a su desarrollo al calor de unos beneficios récord. La otra cara de esa fiebre son los recortes de plantilla, con la automatización como telón de fondo, que han anunciado multinacionales como Amazon, Meta o UPS y que, por carambola, amenazan con extender el impacto de las nuevas tecnologías a otro campo: las arcas públicas. Menos personas que trabajan implica menos contribuyentes al fisco, por lo que la pregunta cae por su propio peso: si las máquinas y los algoritmos sustituyen a los humanos en sus trabajos, ¿también deberían asumir los impuestos que estos dejan de pagar?






