La pregunta no es si llegar� el subempleo masivo, sino si tendremos listo un marco normativo cuando eso ocurra.La inteligencia artificial (IA) asusta a mucha gente. Las grandes revoluciones tecnol�gicas obligan a renegociar el contrato econ�mico b�sico de la sociedad. La IA reducir� significativamente la necesidad de mano de obra para cualquier nivel de PIB, y si no estamos preparados, nos veremos inmersos en una transici�n ca�tica.Soy un optimista tecnol�gico. He dedicado cuatro d�cadas a estudiar la innovaci�n disruptiva, desde el microprocesador, Internet y los tel�fonos m�viles hasta OpenAI. Estoy seguro de que la IA realizar� el 80% del trabajo econ�micamente valioso que hacen los humanos hoy en d�a, para el 80% de todos los empleos, m�s r�pido de lo que muchos creen.La cuesti�n no es si el subempleo masivo llegar� en la pr�xima d�cada, sino si contaremos con un marco normativo coherente cuando eso ocurra.En este momento no lo hacemos.El actual c�digo tributario estadounidense se dise�� para un mundo donde el trabajo recibe una participaci�n justa en la creaci�n de valor econ�mico y el capital necesita incentivos. Pero cuando la IA y la rob�tica reduzcan la mano de obra al tiempo que aumentan la rentabilidad del capital, ser� necesario modificar la legislaci�n fiscal. Ante la desigualdad y el considerable desempleo que la IA podr�a causar, ser� necesario sacrificar cierta eficiencia capitalista para reducir el sufrimiento.La respuesta adecuada requiere una simplicidad radical y viabilidad pol�tica. Los cambios tributarios deber�an ser neutros en t�rminos de ingresos y contar con el respaldo de 75 millones de votantes, aproximadamente la misma cantidad que vot� por el presidente Donald Trump.Despu�s de 2028, Estados Unidos deber�a eliminar el tratamiento preferencial de las ganancias de capital y gravarlas como ingresos ordinarios. Ning�n argumento de principios se sostiene en un mundo donde la IA impulsa la rentabilidad del capital. Los tratamientos especiales, como la compensaci�n de p�rdidas fiscales, protegen a los tenedores de activos que no necesitan protecci�n. Deber�an mantenerse las exenciones razonables, como las ganancias derivadas de la venta de la vivienda habitual hasta un l�mite determinado y las ganancias leg�timas de las explotaciones agr�colas familiares, ya que ambas constituyen importantes grupos de votantes. Esto podr�a generar aproximadamente 400.000 millones de d�lares (347.000 millones de euros) anuales.Esta recaudaci�n deber�a destinarse prioritariamente a quienes ven afectado su empleo por la IA, compensando una parte de sus ingresos perdidos. Cualquier remanente deber�a destinarse a reembolsar el impuesto federal sobre la renta pagado por los aproximadamente 75 millones de estadounidenses que ganan menos de 75.000 d�lares y que pagan alrededor de 75.000 millones de d�lares (aproximadamente la cantidad de quienes votaron por Trump). Alrededor del 40% de las ganancias de capital provienen de aquellos que ganan m�s de 10 millones de d�lares al a�o. Esto no es redistribuci�n. Reequilibrar� un sistema tributario que ya redistribu�a, solo que al alza.Despu�s de 2030, Estados Unidos deber�a a�adir impuestos simb�licos del 20% sobre los ingresos generados por la computaci�n de IA y la sustituci�n por mano de obra rob�tica. No soy partidario de los impuestos a la innovaci�n. Pero si la IA desplaza a la mano de obra, un impuesto sobre el uso de la computaci�n es la soluci�n. Los ingresos deber�an destinarse primero a los subsidios por desempleo y luego diversificarse a medida que crezcan las ganancias de la IA, con una estimaci�n de entre 150.000 y 200.000 millones de d�lares anuales en un plazo de cinco a�os.Despu�s de 2030, deber�amos hacer que los servicios especializados en "necesidades b�sicas" sean pr�cticamente gratuitos para todos. Una iniciativa federal que abarcara la atenci�n primaria y multiespecializada, la salud mental y la atenci�n a enfermedades cr�nicas, los tutores personalizados y la asistencia jur�dica podr�a costar solo unos pocos d�lares por ciudadano. Cuando los servicios especializados se vuelven pr�cticamente gratuitos, la ventaja de poder permitirse m�dicos, tutores y abogados desaparece —una igualaci�n que ning�n plan de redistribuci�n ha logrado hasta ahora—. El ahorro resultante volver�a negativos los costes totales y har�a la econom�a deflacionaria para 2035.Un candidato presidencial audaz para 2028 podr�a adoptar esta plataforma fiscalmente neutral: acelerar la IA, ayudar a la mayor�a de los estadounidenses y movilizar a una base de votantes atemorizada. Para finales de la d�cada de 2030, si la disrupci�n de la IA es alta, podr�amos alcanzar un fondo anual de un bill�n de d�lares, servicios b�sicos de bajo coste y sembrar la semilla de un fondo soberano. M�s all� de 2035, la IA generar� una enorme riqueza corporativa. La pregunta es qui�n la poseer�. Un fondo soberano con participaci�n en empresas de IA convierte a cada estadounidense en propietario de capital, no en un mero espectador de la econom�a de la IA.En cuanto a la creaci�n de empleo, la IA facilitar� que 50 millones de estadounidenses se reincorporen al mercado laboral como microempresarios para 2035, ya que se encargar� de las finanzas, los aspectos legales, el m�rketing y los impuestos para que cada persona pueda dedicarse a su oficio. El toque humano, la riqueza de la tradici�n y la artesan�a probablemente se valorar�n m�s que la mera utilidad. El estatus, el capital social, la reputaci�n, la competencia y el dominio de una habilidad ser�n los objetivos que la gente buscar�. La mayor�a de los trabajos actuales son una mera servidumbre para la supervivencia, lo opuesto a la dignidad humana.Nada de esto requiere nuevas instituciones, solo reemplazar un c�digo fiscal de la d�cada de 1950 por uno dise�ado para la d�cada de 2030. El capitalismo funciona con el permiso de la democracia, y sus votantes se benefician de ello. La alternativa es ver c�mo una democracia con un alto �ndice de subempleo estructural llega a la conclusi�n de que el capitalismo en s� mismo es el problema. La historia no augura un buen resultado. Tenemos en nuestras manos inventar la utop�a del futuro. La distop�a est� en nuestras manos elegirla.El autor es el fundador de Khosla Ventures� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.