Hace dos años, el Premio Nobel de Economía 2024, Daron Acemoglu, habló del futuro de la IA, con una visión muy distinta a la que compartían todos en ese entonces: su mirada era que esta nueva tecnología brindaría tan solo un pequeño impulso a la productividad de Estados Unidos y no suprimiría el trabajo humano. Dos años después, con los agentes de IA en plena adopción, su pronóstico en cuanto al futuro del trabajo cambió. En conversación con James O’Donnell, el especialista dio a conocer su actual mirada en relación a la IA y el trabajo, en un artículo publicado en MIT Technology Review. En primer lugar, habló de los agentes de inteligencia artificial, herramientas que ya no solo predicen o generan texto, sino que ejecutan tareas como enviar un mail, programar una cita o hacer una compra. “Creo que eso es una propuesta perdedora”, apuntó Acemoglu y señaló que los agentes pueden ser una buena herramienta para potenciar algunas tareas o partes específicas de un trabajo, pero no son lo suficientemente flexibles para encargarse de un empleo completo. Los agentes de IA son la tendencia de este año, herramientas que pueden ejecutar tareas, no solo generar textoTaris Tonsa - ShutterstockAcemoglu explicó que un trabajo está conformado por numerosas tareas, como el caso de un técnico de rayos X: este maneja 30 actividades diferentes, desde recopilar historiales de pacientes hasta organizar archivos de mamografías. Su mirada es que una persona puede alternar entre las distintas tareas que esto implica, pero plantea si esto es posible para un agente y cuántas herramientas o protocolos individuales necesitaría para hacer lo mismo. En definitiva, explica que el impacto de la IA dependerá de la capacidad de los agentes de coordinar entre tareas de forma natural. El periodista O’Donnell también le preguntó al premio Nobel por una las tendencias que detectó por parte de las empresas de IA: están conformando equipos internos de economistas. Frente a esta consulta, Acemoglu compartió la observación del periodista e incluso señaló que colegas suyos fueron contratados para esos mismos puestos. El premio Nobel explicó que la IA solo reemplaza tareas, no puede realizar empleos por completoDC Studio - Shutterstock“Tiene sentido”, declaró y señaló que las empresas de IA ven crecer un escepticismo público alrededor de esta tecnología, algo que los mueve a intentar moldear la narrativa económica. “Lo que espero que no ocurra es que les interesen los economistas solo para reforzar sus puntos de vista o alimentar el hype”, agregó Acemoglu.Por último, el Nobel de Economía trajo a colación una temática inesperada: la creación de aplicaciones de IA. “No vimos todavía el desarrollo de aplicaciones basadas en IA con ese mismo nivel de usabilidad”, afirmó Acemoglu, al hablar de que, aunque las herramientas de inteligencia artificial están muy difundidas, todavía no han mostrado resultados medibles en cuanto a la mejora de productividad. Ahora bien, su teoría defiende una mirada novedosa, que podría cambiar el panorama: la creación de aplicaciones cuyo fin sea simplificar el uso de la IA. Lo cierto es que la cantidad de empresas que han despedido parte de sus colaboradores sigue en crecimiento. De acuerdo a cifras publicadas por Business Today, más de 40.000 puestos de trabajo ya se vieron afectados en diferentes empresas de tecnología en los primeros tres meses del año. “Hay una enorme cantidad de incertidumbre”, concluyó el especialista y agregó que durante un tiempo prevalecerán miradas contradictorias en torno a esta temática.