Nota benePlurinacionales han sido y ser�n siempre los imperios, donde los s�bditos permanecen segregados en alveolos �tnicosIv�n Redondo, ex jefe de gabinete de Pedro S�nchez.EFEActualizado S�bado,
mayo
23:36Audio generado con IADebe de andar algo triste Iv�n Redondo de que el estallido del caso Zapatero le haya robado el foco medi�tico. Llevaba semanas el afamado spin doctor pase�ndose por las tertulias como un mago sin escenario, listo para volver a la primera l�nea pol�tica por �vocaci�n de servicio�, sobre todo si el requerimiento viene de Pedro S�nchez, el que fuera su m�s conspicuo cliente. Como el truco de sacar piezas de ajedrez de los bolsillos de la chaqueta ya se lo hemos visto, ahora gasta otros efectismos, como eso de llamar �caucus� a las elecciones auton�micas, que es su modo de decirnos que sabe tanto de Estados Unidos que si quisiera podr�a jugar en la NBA de la comunicaci�n pol�tica, pero prefiere brindar su talento a la modesta liga espa�ola. En sus apariciones, Redondo aprovecha para promocionar unas memorias que, a juzgar por algunos pasajes que circulan, es un libro capaz de hacer diab�tico al lector. Entre recuerdos de faza�as pasadas, el a�n joven consultor donostiarra prescribe la f�rmula para galvanizar el voto de la izquierda, doblegar a las encuestas y ganar las elecciones en 2027: �La visi�n de Espa�a como Estado plurinacional del sur de la Uni�n Europea�. Qu� pesadez. No. Doble no. S�ptuple no. Por tricent�sima vez: un Estado democr�tico no puede ser plurinacional. Plurinacionales eran las monarqu�as del Antiguo R�gimen, en las que clero y nobleza eran naciones jur�dicas separadas del pueblo llano. Plurinacionales han sido y ser�n siempre los imperios, donde los s�bditos permanecen segregados en alveolos �tnicos. Es el triunfo del programa democr�tico -la extensi�n universal de la ciudadan�a- lo que deroga para siempre las situaciones de plurinacionalidad. All� donde triunfa la democracia, germina una nueva naci�n pol�tica, veh�culo de una �nica ciudadan�a igualitaria, que en nada molesta o impide, de darse, una frondosa diversidad cultural. Pero cultura no es naci�n. S�, ya s�, hago el rid�culo abordando con argumentos de teor�a pol�tica a un comunic�logo que tan solo quiere colocar un relato para ganar unas elecciones sin preocuparse de las consecuencias de las palabras que emplea. Pero si ellos insisten, yo tambi�n. Por lo dem�s, la idea es rancia: la izquierda ya es plurinacional y ese abandono de la naci�n com�n algo tiene que ver con el �ambiente de ira y corrosi�n� que Redondo detecta en Espa�a. Como bander�n de enganche, la plurinacionalidad es consigna aviejada que dudosamente va a ilusionar a nadie. Un unicornio sin cuerno que se parece a un caballo y, que bien mirado, es una burra coja. Y Redondo, el que la vende.













