Las buenas noticias corren, pero las malas vuelan. La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido un vendaval que asoló la política española. El juez no era un Peinado cualquiera, sino un magistrado respetado. José Luis Calama llenó casi un centenar de páginas en un auto donde acusaba al expresidente de disponer de una estructura organizada de tráfico de influencias para obtener comisiones, entre ellas la presuntamente cobrada por el rescate de la aerolínea Plus Ultra. EfeLa noticia conmocionó no solo a los socialistas, sino también a sus socios: nunca antes un expresidente había estado bajo sospecha. Pero es que, además, ha sido el único que no tuvo que afrontar un solo caso de corrupción en sus siete años de mandato. Zapatero era un referente moral. Su talante le permitió firmar pactos de Estado cuando estaba en la oposición y mantener un diálogo fluido con sus adversarios cuando llegó a la Moncloa. Luego, a pesar de estar apartado de la política, contribuyó a que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias rebajaran sus posturas para gobernar, igual que después se ofreció de puente con Carles Puigdemont para que el candidato del PSOE pudiera alcanzar la mayoría de la Cámara.Rufián resumió el clima: “Estoy jodido; si esto de Zapatero es verdad, es una mierda”El día después de conocerse el auto del juez de la Audiencia Nacional, la izquierda de este país vivió una resaca de la que costó rescatarles. Sánchez aguantó el duro discurso de Alberto Núñez Feijóo en el Congreso, que le echó en cara que su Gobierno parecía haber recibido el mensaje de que el que pueda robar que robe. El presidente del PP le reprochó que de nuevo había manifestado su apoyo incondicional a un corrupto, como hizo antes con José Luis Ábalos y con Santos Cerdán, lo que no era cierto porque a uno le echó cuando fue imputado y al otro le hizo dejar el escaño cuando se conoció el auto judicial.Pero Sánchez cree en la honradez de Zapatero. Sin embargo, las palabras de Gabriel Rufián resumieron la incomodidad del día de resaca: “Estoy jodido, porque si todo esto es verdad, es una mierda”.En este clima, la declaración del expresidente ante el juez Calama el 2 de junio despejará dudas. Shakespeare decía que no hay que tener prisa con las malas noticias, es mejor que se revelen por sí solas.