La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por liderar una trama de tráfico de influencias ha agotado las pocas reservas de moral que al PSOE le quedaban tras el desastre electoral de Andalucía. Los socialistas entraron en un estado de conmoción mientras las primeras dudas y la sombra de la sospecha se iban extendiendo conforme se iban conociendo los detalles de la primera investigación, y por corrupción, a un expresidente del Gobierno. “La primera fase del duelo es la negación... No nos lo creemos ni nos lo queremos creer, porque, si Zapatero es culpable para nosotros, sería quedarnos huérfanos de un referente político y ante todo moral”, explicaba el líder territorial de una de las federaciones más importantes. Pese “a la penúltima tragedia”, el líder consultado no contempla un adelanto de las elecciones generales como tampoco lo prevén otros dirigentes consultados. El alcalde y secretario general de una agrupación socialista de un pueblo extremeño de menos de 10.000 habitantes resume la devastación que asola al partido. “Me han venido dos vecinos hechos y derechos que son militantes de toda la vida y se me han echado prácticamente a llorar. Uno me decía que si era verdad era una traición al PSOE y el otro lo atribuía a un ataque de las derechas política y judicial. Así estamos”, contaba. “¿Que cómo estamos? Pues tocados y hundidos, ¡cómo vamos a estar!”, se despedía. El ambiente depresivo se convirtió en la tónica en todos los territorios. “No me creo que Zapatero sea un corrupto ni que se haya corrompido, pero afecta anímicamente al partido y supone un shock para la militancia”, condensó, Patxi López, el portavoz en el Congreso. Y no solo para los afiliados. El abatimiento en el PSOE era generalizado. “Estoy muy triste. Le aprecio mucho y confío mucho en él”, decía un miembro relevante de la ejecutiva federal. “No me creo nada. La prensa estaba en la puerta de la oficina antes de que llegara la UDEF”, se resistía otro integrante de la cúpula socialista.La reacción inicial de la plana mayor del PSOE fue la de atribuir el último golpe a la reputación del partido a una operación contra el Ejecutivo, cuyo pistoletazo de salida sería el polémico “quien pueda hacer que haga” de José María Aznar, en el que la imputación de Zapatero sería un eslabón más de las causas judiciales que tienen como protagonistas a la esposa y el hermano del presidente del Gobierno. El mismo Sánchez pidió a la cúpula socialista “defender el buen nombre de Zapatero”. “No atacan a nuestros presidentes y sus familias, sino al proyecto que representan, al PSOE. Nos atacan a todos”, apostilló la secretaria de Organización, Rebeca Torró.“Quieren acabar con nuestra moral por saturación, hay un calendario pensado para doblegarnos por la acumulación de casos porque no quieren que lleguemos al final de la legislatura, pero saben que el presidente va a resistir hasta el final”, planteaba resistencia un peso pesado del PSC. “La sensación es que se trata de un caso de acoso de la judicatura contra el PSOE, pero también es verdad que hay un trasfondo, el de los precedentes de [José Luis] Ábalos, Koldo [García] y Santos [Cerdán] que nos condiciona y hace que esto entre como la pólvora en la calle”, discrepaba un diputado nacional. Como muchos de sus compañeros, devoró el auto durante la sesión en el Congreso. “Es alucinante, le atribuyen los negocios de otros como si fueran de él, lo que hace el juez es interpretativo”, se quejaba uno de ellos.La celeridad con que La Moncloa y Ferraz cerraron filas con Zapatero, sin esperar a conocer el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, no la comparte el PSOE al completo. “Nadie puede estar feliz con esto, a nadie le viene bien. Es un ex secretario general, un expresidente y, aunque no se ha pronunciado en público la palabra lawfare, lo que no puede hacer el partido es reaccionar cuestionando el sistema. Estamos hablando de la Audiencia Nacional y de la UDEF”, era la advertencia de un alto cargo autonómico. “Yo ya no pongo la mano en el fuego por nadie y un juez tiene que tener bastante claros los indicios porque es un expresidente del Gobierno, no es Ábalos o Cerdán. Son unas acusaciones de bastante gravedad que hay que probar, pero ojo porque aquí te disparan, te matan y luego resulta que no hiciste nada”, añade el regidor de una gran ciudad.Secretarios generales como Carlos Martínez, expresaron su apoyo a Zapatero al tiempo que marcaban distancia: “Cansa la política de la condena anticipada, insinuaciones y del todo vale para desgastar. Sigo creyendo en la política de principios, en la presunción de inocencia y en el respeto democrático. Sigo creyendo en la honestidad del Presidente Zapatero. Por eso, hoy tiene mi apoyo”, escribió en X. “Ojo, el juez Calama no es el juez Peinado”, distinguía el regidor de otra gran urbe, en alusión al magistrado que imputa cuatro delitos a Begoña Gómez en una causa que se inició tras una denuncia de Manos Limpias.“Este Gobierno nunca ha pronunciado la palabra lawfare”, recalcaron en La Moncloa. Sin embargo, ese término si se empleó en el WhatsApp del grupo parlamentario socialista. “En un día tan tremendo como hoy, muchos no podemos dejar de pensar en el lawfare. Ya lo vimos con el Fiscal General del Estado“, escribió una diputada sobre la condena de Álvaro García Ortiz. El socialismo entero se retroalimentó con decisiones judiciales como el trato a Mariano Rajoy, que ha salido indemne de casos como Gürtel y Kitchen, o las causas que afectan al entorno de Isabel Díaz Ayuso.“Han tapado durante años a Cristóbal Montoro por Equipo Económico, lo de Kitchen fijo que lo van a tapar, lo del novio de Ayuso tres cuartas... Lo que no sé si van contra el PSOE o contra la democracia, ¿cómo no va a estar la gente en shock? Es descorazonador, estamos desolados", se desespera un alcalde que ya tiene decidido que no se volverá a presentar a la reelección ”pese a que ganaría de calle".“Yo es que no me lo creo, he compartido con Zapatero vivencias personales y no, me resulta imposible. Yo soy como Santo Tomás y para creer tengo que ver y meter el dedo en la llaga”, alegaba un peso pesado de la dirección en otra jornada desconsoladora para el PSOE. “Andalucía y Zapatero. Menuda semana llevamos y estamos a martes... A ver mañana”, recapitulaba un dirigente de Cantabria.