Fuera de l�nea"Nos debe un acto de contrici�n y tiene que ser contundente", repet�a sin sonrojo ZP a prop�sito de los esc�ndalos sin fin del Em�ritoZapatero, en su jura como presidente del Gobierno, en 2004, ante los Reyes Juan Carlos y Sof�a.EFEActualizado Domingo,

mayo

23:13Audio generado con IAEl shock en la izquierda espa�ola por las fechor�as de Zapatero es equiparable al que produjo en buena parte de la ciudadan�a, no digamos entre quienes valoran el papel de la Monarqu�a, la ca�da del caballo con el Rey Juan Carlos tras hacerse p�blicos sus desmanes. El torrente de noticias que hoy retratan a la reina madre del PSOE como entonces al monarca reci�n abdicado causan los mismos sentimientos de incredulidad, orfandad, cabreo, estupor. No son pocos los paralelismos en los casos que tanto ensucian las biograf�as de ambas figuras, cada cual en el pelda�o correspondiente del pedestal. En lo que no hay parecido alguno es en la contundencia con la que actu� Felipe VI contra su padre el d�a que se conocieron sus cuentas offshore en el extranjero, conden�ndolo ante los espa�oles con un dur�simo comunicado, retir�ndole la asignaci�n p�blica y mostr�ndole la puerta de salida del Palacio de La Zarzuela, con el "Jos� Luis, yo te creo" que viene entonando el presidente del Gobierno, de tan consciente como es S�nchez de que su futuro, quiz� en demasiados sentidos, est� encadenado al del gur� de muchas de sus pol�ticas."Nos debe un acto de contrici�n y tiene que ser contundente", repet�a sin sonrojo Zapatero a prop�sito de los esc�ndalos sin fin que se han ido descubriendo de Don Juan Carlos. Y, mientras pontificaba el ex presidente sobre �tica en la esfera institucional, c�mo aguantar�a el pulso sabedor de que ten�a tanto que tapar. A los espa�olitos, todo hay que decirlo, no se nos caen las vendas de los ojos con facilidad, somos de aguante largo y tragaderas. Porque de las corruptelas del ex Rey como de las de Zapatero anda que no se lanzaron se�ales muchos a�os antes de que a cada cual les explotara ya sin remedio la sinvergonzoner�a en las narices. Y nadie se daba por aludido ni los susodichos mostraban signos de nerviosismo, de tan impunes como se sent�an.Muchos de los "comportamientos no ejemplares", eufemismo tan palaciego, que arruinaron la imagen del Rey Juan Carlos y sumieron a la Corona en una crisis reputacional de la que todav�a hoy trata de recuperarse, se produjeron con Zapatero como presidente del Gobierno. No es que ciertos manejos econ�micos y otros borboneos incompatibles con quien encarnaba la Corona no vinieran de mucho atr�s. Pero ZP fue un l�der especialmente pusil�nime con lo que se coc�a en Zarzuela y el Rey disfrut� aquellos a�os, los de Corinna metida hasta la cocina, de un campo de acci�n en el que todo era or�gano. Formaron buen t�ndem Don Juan Carlos y Zapatero. Salvo discrepancias notables en asuntos como la retirada de las tropas de Irak, que por las formas y el fondo a Su Majestad no le gust� nada, casi todo discurri� en sinton�a y el socialista siempre se ha mostrado con raz�n agradecido por el apoyo del monarca en asuntos tan delicados como la negociaci�n con ETA.A quienes m�s papistas que el Papa exigen la rehabilitaci�n del Em�rito poniendo en valor su incuestionable legado pol�tico, les han salido ahora como imitadores cuantos defienden que tanto da que Zapatero haya sido un granuja ex presidente porque toca estarle eternamente agradecidos por sus servicios prestados. El tiempo del ciudadano no es el del historiador. Y en el momento presente s�lo cabe sentir verg�enza de lo f�cilmente que se corrompen nuestras altas autoridades del Estado.