Fare casinoLas fuerzas oscurantistas no soportaron el sistema de garant�as levantado por Zapatero basado en los cuidados y la nostalgia, las alas del talanteZapatero, tras una sesi�n de control en 2006Actualizado Martes,
mayo
23:19Audio generado con IALA imputaci�n de Zapatero es un golpe muy duro. Que un buen hombre est� involucrado en asuntos tan feos hace mal al conjunto de la sociedad. El Estado est� vertebrado por un sistema abus�n que impide garantizar la presunci�n de santidad a sus mejores hombres. Zapatero estaba a un paso de lograr la canonizaci�n civil. Por el capricho del juez Calama va a tardar mucho m�s tiempo en ser reconocido como se merece. Nadie est� a salvo de participar en una red de tr�fico de influencias y deber�a levantar la mano el hombre o la mujer que no haya recibido la invitaci�n a mediar en el rescate de una aerol�nea sospechosa. Todos tenemos una funci�n estrat�gica en esta vida, as� que todos somos susceptibles de ser rescatados. Adem�s, un sumario es un lugar demasiado s�rdido para Zapatero, el buen presidente encargado de construir un pa�s muy diferente al que encontr�, dise�ado con las ense�anzas recibidas en el seno de su familia, una familia humilde y sin comodidades de la que tan solo hered� socialismo y el pu�ado de joyas ocultas en una caja fuerte. Las fuerzas oscurantistas no soportaron el sistema de garant�as levantado por Zapatero basado en los cuidados y la nostalgia, las alas del talante. Su legado queda manchado por unos aprovechados. Durante a�os levantaron un aparato de corrupciones vali�ndose de su reputaci�n. Fueron peg�ndole delitos con im�n a nuestra nevera del bien.No puede ser. La democracia se sostiene por hombres como Zapatero, que dignifican la democracia y la democratizan tambi�n. Tener memoria es una cuesti�n de justicia y no hay nada m�s justo que la justicia reparadora ejercida por los periodistas, compa�eros, personas an�nimas y conseguidores que lo conocieron. De hecho, conozco al primo de un mejor amigo del vecino que tuvo un hijo con quien Zapatero iba a judo y nunca le escucharon hablar de mordidas con siete a�os. Resulta doloroso evocar los consensos que nos dimos, ahora arruinados. Van flotando, como dientes de le�n cercenados por indicios sin empat�a, disolvi�ndose al contacto del juez malencarado. Entre todos deber�amos poner en pr�ctica un ejercicio de reflexi�n sintiente, analizar las causas que han llevado a un tipo bueno a deslizarse por la ladera de la corrupci�n. Por ahora solo se hace pertinente una pregunta: �cobran demasiado poco los pol�ticos? Debemos estar a la altura: vamos a mirarnos primero a nosotros.Nadie parece haber entendido el legado del Presidente. Nos sac� del armario. As� se lo pagamos. Decir adi�s a Juan Carlos Arag�n ha sido traum�tico. El oficio de los buenos no puede perder otro santo.














