El tablero político español se mueve siempre, pero la vibración es especial estos días. Hay piezas que pueden caer al suelo. En este contexto, La Vanguardia entrevista a Arnaldo Otegi, líder de EH Bildu, el aliado más estable y silencioso del presidente Pedro Sánchez.El gran escándaloNo se puede juzgar el caso Zapatero sin tener en cuenta el contexto y EE.UU.”¿El aliado más fiable, todavía hoy?Yo no definiría a Euskal Herria Bildu como un socio fiable, sino como un agente político responsable. En las últimas elecciones generales quedó claro que en Euskadi y Navarra la gente votó mayoritariamente para que la derecha española no gobernara. Ese fue el mandato. A partir de ahí, planteamos la votación de investidura de Pedro Sánchez sobre tres premisas: la aplicación de la legislación penitenciaria ordinaria a los presos de ETA, políticas sociales en favor de los trabajadores, y abordar la cuestión nacional en términos democráticos. Hemos sido responsables, y lo vamos a seguir siendo. No ponemos líneas rojas, no abordamos las negociaciones en términos de agitación pública y queremos ser un agente político que fundamentalmente sirva a nuestro pueblo. Hemos sido consecuentes y coherentes.El presidente del Gobierno que negoció el final de ETA, José Luis Rodríguez Zapatero, se halla en estos momentos bajo investigación judicial por un supuesto delito de tráfico de influencias y blanqueo; el PSOE se halla en una situación muy comprometida en términos políticos y electorales, como acabamos de ver en Andalucía; ustedes encabezan algunos sondeos en el País Vasco, disputándole la primacía al PNV, y más del 70% de los presos de ETA se hallan en situación de semilibertad. ¿Qué nos dice este balance?En lo que se refiere a la imputación del presidente Zapatero creo que no hay que desvincularla del contexto. Estamos ante el intento de devolver al PSOE a los antiguos pactos de régimen, al bipartidismo clásico. Cualquier análisis que no tenga en cuenta este dato se equivoca. Añadamos el factor exterior, el factor Estados Unidos. Dicho esto, Zapatero tendrá que dar sus explicaciones. Prudencia.Presos.Mire, lo que se está aplicando es la política penitenciaria ordinaria. Si a los presos vascos se les hubiera aplicado siempre esa legislación, más del 90% estarían en condiciones de semilibertad, pero se les quiso aplicar un régimen absolutamente extraordinario.¿Van a modificar su posición a raíz del caso Plus Ultra que afecta a Zapatero?Nos mantenemos a la espera. Somos un poco orientales en este sentido. Preferimos reposar las cosas. Mantenemos nuestra relación con el PSOE, y una buena relación con todos los agentes políticos que hicieron posible la investidura, me refiero a la izquierda confederal (Sumar y Podemos), Junts, ERC, BNG... Tenemos que intensificar ese diálogo.¿Mantienen el contacto con Junts per Catalunya y con Carles Puigdemont?No hemos perdido nunca el contacto. Nos vemos una o dos veces al año.¿Tiene previsto verlo pronto?Sí, creo que en breve estaremos otra vez con él.¿Cuál es la relación de Bildu con el PNV en estos momentos?Siempre hemos querido mantener una relación política abierta con el Partido Nacionalista Vasco. Es verdad, estamos en competición, pero también debería haber espacio para la colaboración. Aspiramos a un pacto de Estado vasco, que incluya también al Partido Socialista y a la izquierda confederal, que es bastante minoritaria en el país. No es una cuestión táctica. Vayamos al fondo de la situación. Estamos en el inicio de una revolución, la revolución de la inteligencia artificial, que puede ser mucho más disruptiva de lo que fue la revolución industrial, en su día tan importante en el País Vasco. Si a ello le unimos el reto del creciente autoritarismo, los viejos modos de hacer política, los gobiernos excluyentes se convierten en cosa del pasado. Toca hacer gobiernos inclusivos, gobiernos de amplio espectro, con programas lo más amplios posibles. No veo al PNV por la labor, pero seguiremos insistiendo. Se cumplirán pronto noventa años del primer gobierno del lehendakari José Antonio Aguirre (9 de octubre de 1936). Son tiempos para gobiernos de amplio espectro, alianzas amplias.Si no entiendo mal, usted está proponiendo que PNV y EH Bildu concurran a las próximas elecciones generales con un cierto programa común.Un programa de mínimos. Creemos que en las próximas elecciones generales españolas se debería poder reflejar la voluntad democrática nacional vasca con un programa de mínimos compartido, que no llevaría a la obligación de constituir un grupo parlamentario único. Y añado: un gobierno progresista en España necesita también un programa de mínimos, que incluya la reforma plurinacional. No hay que esperar. Lo que resta de investidura debe tener un propósito. Hay que hablar de ello. Hay que intensificar los contactos.Y en estas aparece Gabriel Rufián.Vuelvo a la respuesta anterior. El debate no debe ser ni de personas ni de siglas. Programa. ¿Cuál es el programa político, social, plurinacional, que va a ahormar ese proyecto? No se trata solo de parar a la derecha. de ganarla en las urnas; se trata de dar proyección a un estado de ánimo muy compartido.Tendrían que sumar a Adelante Andalucía.Un debate en términos de programa podría facilitar las cosas. ¿Qué es lo que refleja el destello de Adelante de Andalucía? ¿Qué ha pasado en Gran Bretaña. En Gales ha ganado la izquierda soberanista. En Escocia, un soberanismo de más amplio espectro. En Irlanda, el soberanismo de izquierda. ¿Qué pasa? La gente necesita sentir que forma parte de una comunidad en un mundo de identidades artificiales y volátiles. La gente aprecia la política de kilómetro cero: respuestas concretas a problemas concretas, proximidad, contacto... Frente a la prioridad nacional que propugna la extrema derecha; prioridad plurinacional, popular, soberanista y antiautoritaria.¿Veremos un partido como Aliança Catalana en Euskadi?No lo veo. Hay sectores muy minoritarios­ que podrían estar ahí, pero la fuerte presencia de la izquierda independentista impide que hoy cristalicen. No veo en el horizonte la posibilidad de que un fenómeno como Aliança Catalana progrese en el País Vasco. Lo digo también con una cierta prevención, porque nadie está vacunado contra esos fenómenos.¿Han corregido ustedes su discurso sobre la inmigración? ¿Cuál es su posición?Nosotros siempre hemos defendido y seguimos defendiendo que es vasco y vasca todo aquel que vive y trabaja en el País Vasco y quiere ser vasco. Cuando nos acusaban de ser nacionalistas excluyentes, yo les decía: dígame el nombre de otro país que proponga dar la nacionalidad en los términos que planteamos nosotros. Nosotros no formulamos la ecuación inmigrantes igual a inseguridad. Huimos permanentemente de esa ecuación, que es un planteamiento malvado. En tercer lugar, creemos que hay que regular el fenómeno, han de existir reglas. Derechos y deberes. Creemos que acoger la emigración nos hace mejores como pueblo. Esta es nuestra posición política. No somos buenistas, no decimos que todo el mundo es bueno. Decimos que todo el mundo debe entender que hay derechos y deberes. En eso estamos todos de acuerdo, pero eso vale lomismo para alguien que viene del África subsahariana, como para alguien que haya nacidoen Ataun (municipio del valle del Goierri, en Gipuzkoa). Esa es la regla que nos damos como comunidad. Esta es nuestra posición.Para concluir, ¿cuál es su relación­ personal con el nue-vo presidente del PNV, Aitor Esteban­?Bueno, tenemos una relación formal. La verdad es que no lo conozco mucho, puesto que él ha hecho mucha vida política en Madrid. Teníamos muy buena relación con Andoni Ortuzar, anterior presidente del Euzkadi Buru Batzar. No necesitamos ser amigos, pero necesitamos entendernos. Es decir, los dos formamos parte de una cultura política nacional, abertzale. Vamos a competir, evidentemente, pero necesitamos competir y colaborar, competir y acordar.Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)