Solo el cataclismo de una eventual financiación irregular del PSOE obligaría a la mayoría de sus aliados parlamentarios a moverse del apoyo al Gobierno a la moción de censura y en la mañana de este miércoles todo pareció apuntar a eso. La UCO llegaba a la sede de Ferraz antes de las 9 horas y tanto el PP como algunos medios apuntaban a que era precisamente por una investigación sobre la financiación del partido. El cataclismo había llegado. Todas las fuerzas políticas iniciaron de forma interna una evaluación de la situación. Los pasillos del Congreso echaban humo. En redes sociales se daba por muerto al Gobierno. Pero nada de eso. En realidad, la Guardia Civil había acudido al cuartel general de los socialistas para requerir papeles en el marco del caso Leire. Bala esquivada. No había game over.PublicidadEsa es la expresión exacta que utilizaba una fuente del grupo parlamentario de Sumar en conversación con Público. "Si hay financiación irregular, game over". En declaraciones ante los medios, Gabriel Rufián, portavoz de ERC, dibujó de nuevo, con rotulador permanente, los límites del apoyo de su formación al Gobierno: "Si hubiera pruebas en ese sentido o una sentencia firme, nosotros pediríamos elecciones". Pero al menos esa línea roja no se ha traspasado todavía ni siquiera en una fase germinal. Lo que ha ido a buscar la UCO a Ferraz son documentos que puedan arrojar luz acerca de una presunta trama protagonizada por Leire Díez que tendría como objetivo desestabilizar procesos judiciales que afectan al PSOE o al Gobierno. En esta nueva pieza de la investigación, el juez Santiago Pedraz ha imputado a la propia Díez, pero también a Santos Cerdán, ex secretario de organización socialista; Gaspar Zarrías, ex consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía; al empresario Javier Pérez Dolset, al abogado Ismael Oliver y a la gerente del PSOE, Ana María Fuentes.Nadie en el Congreso le quita importancia ni al caso Plus Ultra (con la imputación de Zapatero) ni al resto de escándalos que rodean al PSOE, pero paulatinamente, tras el shock inicial de la semana pasada, ha emergido entre varias de las formaciones que sostienen a Pedro Sánchez una cierta sensación de que algunos de los movimientos judiciales de las últimas horas pueden tener mucho de maniobras del "Estado profundo"."Es la derecha la que nos pone difícil, en última instancia, romper con el Gobierno", deslizaba una fuente también del entorno de Sumar en el Congreso. Se refiere a que, más allá de que pueda demostrarse, al final, que en alguno de los casos abiertos existe corrupción, se entrevé una cierta coreografía entre los aparatos judicial, político y mediático que alimenta aquella idea que, un tiempo atrás, enarbolaba continuamente Sánchez: la máquina del fango. Esta fuente también explica a Público que "tergiversaciones" como las de la mañana de este miércoles —cuando se ha proyectado la realidad ficticia del registro en Ferraz por financiación irregular— ponen a los aliados muy difícil subir el tono: "Si parece que han matado a Manolete y luego Manolete se ha hecho un esguince...".PublicidadY ese viraje no es trivial. Una fuente de Compromís desliza que "no se quiere hablar de lawfare", pero añade que "cosas como la de hoy son llamativas". Es una perspectiva que la semana pasada era difícil de encontrar y es, además, muy parecida a la que también sostiene, de puertas para adentro, el PSOE. Una voz socialista subraya la "sincronización" de lo ocurrido esta jornada: entrada en Ferraz de la UCO en día de sesión de control, con Sánchez de viaje en China, etcétera. La misma fuente insinuó, incluso, que desde el PP se había ido advirtiendo en los últimos días que algo así iba a suceder. "Preguntadles a ellos por qué lo sabían; nosotros, cuando nos enteramos [de las actuaciones judiciales], nos pilla en bragas", condensaba en referencia a esa supuesta sincronización.Pero hay voces que hablan de ello, sin pelos en la lengua, ante delante de las cámaras. En su entrevista para La Vanguardia, Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, ya decía a finales de la semana pasada que existe una "operación clara de Estado" para "devolver al PSOE a los pactos de Estado". Desde ERC también se ha dicho que no es incompatible que pueda existir corrupción en alguno de los casos que afectan al PSOE con que exista un interés concreto de torpedear al Gobierno. Podemos ata el futuro de Sánchez al de ZapateroPero otras formaciones mantienen una posición durísima con Sánchez. No entran a valorar si el PSOE está siendo o no víctima de maniobras judiciales, sino que defienden sin ambages la necesidad de convocar elecciones. Una de las voces más contundentes de la jornada fue la de Ione Belarra. La secretaria general de Podemos afirmó ante los medios de comunicación que "la situación del Gobierno ha alcanzado un nivel absolutamente insostenible" y se declaró atónita por la reacción de Sánchez ante las "gravísimas sospechas de corrupción". "El presidente es consciente", remató, "de que su futuro está atado al de José Luis Rodríguez Zapatero".PublicidadPero la líder morada no apuesta por una moción de censura o una cuestión de confianza (fórmula que puso sobre la mesa, este martes, Cristina Valido, de Coalición Canaria), sino que cree que "de esta vamos a salir con movilización social y con la ciudadanía dándose cuenta de que el PSOE no consigue derechos". Belarra ha establecido un paralelismo entre el hartazgo de 2011 y el de 2026. "Esta crisis del PSOE no la va a resolver el PSOE, sino la gente haciendo política en primera persona". La estrategia de Podemos pasa por reactivar la calle y generar algo así como un nuevo 15M.Junts y PNV, contundentes pero sin el PPEntre Junts, el PNV y el PP está todo ya muy claro. Una voz autorizada del PP se expresaba así en el patio del Congreso: "No esperamos nada de los socios de Sánchez, pero ellos verán". Y añadía: "El PNV tiene cada vez más problemas, en Euskadi, con EH Bildu; Junts ni te digo con Aliança y a Sumar y Podemos cada vez se los come más el PSOE... ¿Nosotros? Nosotros no tenemos ninguna prisa. Los que se tendrían que mover son ellos". La misma fuente ha dejado caer una clave: "Teniendo en cuenta lo jodido que está el gobierno... ¿[Vamos a lanzar una moción sin apoyos] y ponernos a hablar de si sale o si no sale?".Así, el ruido sobre una posible moción ha perdido decibelios, lo cual no quiere decir que posconvergentes y jeltzales hayan virado su posición de desconfianza total en el Ejecutivo. Los dos quieren elecciones, pero ninguno se siente seducido por hacer presidente a Alberto Núñez Feijóo. En una entrevista para Espejo Público, Míriam Nogueras rechazó que "el futuro del Reino de España" deba ponerse "en los hombros de un partido catalanista". Se trata de una postura nunca defendida hasta la fecha. Sin ir más lejos, a principios de 2025 el partido de Carles Puigdemont registró en el Congreso una PNL precisamente para que Sánchez se sometiera a una cuestión de confianza. Pero también lejos de las cámaras recalcan en esa idea. "Sánchez no tendría que esperar a que decidan sobre él". Aunque con otras palabras, el PNV defiende lo mismo. Los jeltzales no quieren dar sus votos a Feijóo en una moción, pero tampoco alargar hasta el final la legislatura. Lo dijo Aitor Esteban públicamente y fuentes del Grupo Vasco insisten en que "es el presidente el que tiene la responsabilidad de hacer que esta legislatura tenga sentido".En buena medida, el PSOE enmarca esas posiciones drásticas de Podemos, PNV o Junts en una "recolocación típica" de los años previos a las elecciones. En cualquier caso, saben que sobre todo el caso que afecta a Zapatero es sensible ya no solo para la continuidad de la legislatura, que también, sino para la confianza de su electorado. Y también saben que la presión, alta de por sí en los últimos días, irá en aumento hasta el miércoles 17 y el jueves 18 de junio, cuando se celebrará finalmente la comparecencia del expresidente socialista ante el juez Calama.