El difícil momento que atraviesa el sector aéreo, atenazado por la fuerte subida del precio del queroseno tras el ataque de Estados Unidos a Irán, ha impactado de lleno en el equilibrio de la aerolínea Plus Ultra, en entredicho por la causa abierta en la Audiencia Nacional sobre su rescate con dinero público en 2021. Se investiga la supuesta intermediación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en esa operación, así como el destino final de la financiación recibida para amortiguar el golpe de la pandemia. La empresa viene avisando desde primeros de año a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que es quien otorgó los créditos, de las dificultades para cumplir con el plan de viabilidad que comprometió para acceder a 53 millones de euros.La ayuda pública sacó a la empresa a flote de la crisis de la covid-19, de la que asesores externos de la SEPI afirmaron que no saldría con vida sin el millonario salvavidas. Cinco años después, las cuentas de Plus Ultra cargan con las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo y, antes, con el efecto de la intervención estadounidense del 3 de enero en Venezuela. Esta última provocó el cierre del espacio aéreo en el entorno de Caracas hasta avanzado el mes de febrero y un primer golpe al mapa de rutas de Plus Ultra. Con todo este lastre, la compañía dejó sin devolver en marzo el crédito ordinario de 19 millones otorgado por la SEPI, que concedió un aplazamiento ante el endiablado contexto de mercado.La dirección de Plus Ultra estaba en plena negociación tanto del calendario de pagos como del plan de viabilidad que lleva aparejada la financiación pública (para garantizar la devolución de los fondos) cuando el martes saltó la imputación de Rodríguez Zapatero por tráfico de influencias, organización criminal y falsedad documental en el marco de la asistencia a la aerolínea.Con la línea Madrid-Caracas cerrada durante semanas; la posterior clausura de la conexión entre Madrid y La Habana, y la presión de la factura del combustible, que se ha incrementado más de un 115% desde finales de febrero, la senda prevista por la compañía aérea ha saltado por los aires. Se da por descontado que la SEPI va a fijar hitos de amortización más cómodos frente a los inicialmente previstos, como el incumplido en marzo para los 19 millones de crédito ordinario, y el de marzo de 2028 para los 34 millones de préstamo participativo. La actual incertidumbre que pesa sobre el transporte aéreo no facilita el diseño del plan operativo que consolide a Plus Ultra en beneficios. La firma facturó 215 millones en 2025, un 13,4% más que en el ejercicio anterior; su resultado bruto de explotación fue positivo, con 12 millones frente a las pérdidas de 8,3 millones en 2024, y el beneficio neto alcanzó los 2,5 millones, en comparación con el saldo negativo de 10 millones en el año anterior. Con siete aviones de viajeros y dos de carga, la aerolínea que preside Julio Martínez Sola tiene total dependencia del tráfico con Latinoamérica, al conectar Madrid con Lima, Caracas, Bogotá y Cartagena de Indias. También vuela a Malabo (Guinea Ecuatorial). La propia financiación de la SEPI, prestada a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE), ofrece escaso margen de reacción ante contratiempos: prohíbe una expansión comercial agresiva, así como el reparto de dividendos o el pago de variables a los directivos. En todo caso, las ganancias del año pasado son difícilmente sostenibles en el presente ejercicio.Estas estrecheces han sido tratadas en distintas reuniones entre representantes del FASEE y directivos de Plus Ultra, de las que se han celebrado medio centenar desde la concesión del rescate. Estas comisiones de seguimiento son mensuales, a las que se suman requerimientos de información por parte de la SEPI cada vez que lo estima necesario.El primero de los créditos que Plus Ultra no ha podido devolver abona un interés fijo del 2%, mientras que el participativo de 34 millones tiene un interés más alto, con la aplicación de un diferencial que escala cada año junto al euríbor. Plus Ultra ha pagado 12 millones en intereses, manteniendo intacto el saldo vivo inicial de los dos préstamos.Del FASEE salieron 890 millones para sostener a distintas aerolíneas que cumplieron los requisitos: Air Europa, Volotea, Air Nostrum, Wamos, Evelop Airlines (beneficiaria de la ayuda a Avoris) y la propia Plus Ultra. Todas fueron consideradas estratégicas para el relanzamiento del sector turístico tras la pandemia y garantizar la conectividad del país. El instrumento gestionado por la SEPI llegó a prestar 2.681 millones de euros, de los que ha recuperado de forma anticipada 1.745 millones (un 65% del total) y ha cobrado 334 millones en intereses. Entre las devoluciones figuran las de Air Europa (475 millones), Avoris (320 millones de euros), Hotusa (240 millones), Wamos Air (85 millones), Hesperia (55 millones), Eurodivisas (45 millones), Ferroatlántica (34,5 millones), Grupo Soho (30 millones) o la acerera Rugui (25 millones de euros).Cotizaciones aplazadasAdemás de renegociar ahora sus deudas con la SEPI, Plus Ultra obtuvo durante la crisis sanitaria un aplazamiento en los pagos de las cuotas a la Seguridad Social que resultó esencial para que pudiera acceder al rescate. Fuentes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones afirman que este trato se ciñó “a la normativa vigente”. La tramitación de cualquier medida de flexibilidad con las deudas corresponde a la Tesorería General y se realiza “bajo criterios estrictamente técnicos”, explican las mismas fuentes, que confirman que Plus Ultra acabó actualizando sus pagos.En la Seguridad Social se enmarca el aplazamiento de cuotas en su relación habitual con empresas, siendo una herramienta que se utilizó de forma recurrente durante la pandemia. Solo en 2020 fueron concedidos 137.000 aplazamientos, doblando la cifra del año anterior. Plus Ultra accedió al pacto con la Seguridad Social acreditando problemas de liquidez y planes para la puesta al día con la Administración. En la Tesorería General se recurre al historial de cada sociedad para conocer cuál fue su comportamiento en caso de haber solicitado aplazamientos anteriormente. En plena tormenta por la imputación del expresidente del Gobierno, la aerolínea reiteró ayer su disposición a colaborar en el esclarecimiento de los hechos que se investigan en la Audiencia Nacional y trasladó un mensaje de respeto hacia el proceso judicial en curso, evitando “interpretaciones parciales”. La dirección intentó tranquilizar a proveedores y clientes al señalar que la instrucción sigue su cauce de forma independiente a la operativa de la compañía. Todas las rutas se están desarrollando “conforme a programación” y se continúa ejecutando el plan de negocio establecido y los compromisos adquiridos con clientes, pasajeros y con el personal, según la empresa que preside Julio Martínez Sola.