La aerolínea Plus Ultra incumplió, presuntamente, varias de las condiciones impuestas por el Gobierno para acceder al rescate que le concedió la SEPI en marzo de 2021 por 53 millones de euros. Para poder tener las ayudas del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, las empresas debían demostrar, entre otras cosas, que habían sufrido problemas financieros como consecuencia de la pandemia por el Covid, pero nunca antes de 2020, debiendo estar además al corriente del pago de impuestos con Hacienda y de las obligaciones con la Seguridad Social. El problema está en que, más allá de que fuera o no estratégica, la aerolínea propiedad del empresario Julio Martínez Sola nunca había tenido beneficios desde su constitución en 2011 y mantenía deudas aplazadas con la Seguridad Social.De acuerdo con los datos recogidos de las cuentas anuales, la compañía sumó pérdidas continuas durante casi una década por un importe total de 16,1 millones de euros. Aunque es cierto que a raíz de la pandemia, el resultado negativo se elevó al año siguiente a 20,2 millones, Plus Ultra estaba ya por lo tanto en crisis mucho antes y, de hecho, según asegura ahora en el auto dictado por el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, se encontraba prácticamente en insolvencia.
Plus Ultra fue rescatada pese a llevar nueve años en pérdidas antes del Covid y bordear la insolvencia
La aerolínea Plus Ultra incumplió, presuntamente, varias de las condiciones impuestas por el Gobierno para acceder al rescate que le concedió la SEPI en marzo de 2021 por 53 millones de euros. Para poder tener las ayudas del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, las empresas debían demostrar, entre otras cosas, que habían sufrido problemas financieros como consecuencia de la pandemia por el Covid, pero nunca antes de 2020, debiendo estar además al corriente del pago de impuestos con Hacienda y de las obligaciones con la Seguridad Social. El problema está en que, más allá de que fuera o no estratégica, la aerolínea propiedad del empresario Julio Martínez Sola nunca había tenido beneficios desde su constitución en 2011 y mantenía deudas aplazadas con la Seguridad Social.











