Ocho de cada diez euros que el Impuesto de Patrimonio podría recaudar se 'escapan' por los agujeros en su diseño. Esa es una de las conclusiones de un estudio de Oxfam Intermón publicado este jueves, que alerta que la necesidad de reformar el tributo para mejorar su capacidad recaudatoria, en un momento en el que cada vez se habla más de las tasas propuestas por economistas como Gabriel Zucman o Thomas Piketty.
De acuerdo con el informe elaborado por la ONG, el tipo medio efectivo que se pagó sobre el patrimonio declarado en 2012 apenas fue del 0,17%, muy lejos del 3,5% que se establece en la norma estatal. Una proporción que aún cae más en el caso de los más ricos: el 0,1% más acaudalado apenas pagó un 0,1%.
El impuesto de España es una rareza en el entorno comparado: solo un puñado de países del entorno (como Noruega o Suiza) cuentan con un esquema similar. El tributo español se creó en 1977 con carácter temporal, primero, pero se hizo permanente a partir de 1991. El Gobierno de Zapatero lo suprimió en 2008, pero lo reactivó en 2011, hasta ahora. La estructura estatal fija un mínimo exento de 700.000 euros, y 300.000 para la residencia principal, con tipos impositivos que van del 0,2% al 3,5%. Pero las comunidades autónomas tienen margen para modificar las características principales del tributo, así como añadir deducciones o exenciones fiscales al impuesto. En algunos casos, como en la Comunidad de Madrid, se llegó a bonificar al 100%, anulándolo de facto.











