El Gobierno, como hizo con patrimonio tras el fallo del Supremo, modifica el esquema del nuevo gravamen para asegurar su blindaje jurídico

El Ministerio de Hacienda prepara un cambio en la letra pequeña del impuesto de solidaridad de las grandes fortunas. El objetivo es corregir una discriminación fiscal que afectaba a los contribuyentes no residentes en España y que se heredó directamente, en el momento de su creación, del esquema que rige el

mpuesto-de-patrimonio-al-cierre-de-campana-un-116-mas.html#:~:text=Hacienda%20ingresa%20un%20r%C3%A9cord%20de,%25%20m%C3%A1s%20%7C%20Econom%C3%ADa%20%7C%20EL%20PA%C3%8DS" data-link-track-dtm="">impuesto sobre el patrimonio. Se trata del límite de la cuota íntegra, un mecanismo que actúa como tope para evitar que la carga impositiva sobre el patrimonio sea excesiva respecto a la renta, y que se aplicaba únicamente a los residentes. Sin embargo, la justicia determinó recientemente que excluir a los no residentes que pagan el impuesto sobre el patrimonio era discriminatorio, lo que obligó a la Administración a ajustar la normativa. Ahora, toca hacer lo mismo con grandes fortunas.

Una sentencia del Tribunal Supremo a finales del año pasado, junto con el posterior cambio de criterio del Tribunal Económico‑Administrativo Central, forzó a Hacienda a corregir el modelo del impuesto sobre el patrimonio para eliminar la restricción que dejaba fuera de la salvaguarda fiscal a los no residentes. Ahora, el ministerio amplía esa corrección al tributo estatal que grava patrimonios superiores a tres millones de euros, según el documento que el equipo que todavía capitanea María Jesús Montero ha colgado este miércoles en el portal de audiencia e información pública.