El Gobierno ha corregido el fallo técnico que provocaba que los perceptores del nuevo salario mínimo interprofesional (SMI), situado desde 2025 en los 16.576 euros anuales, tuvieran que tributar una parte de la subida en el IRPF. La fórmula escogida por el Ejecutivo ha sido la creación de una deducción de 340 euros que se aplica, sin distinguir entre el tramo estatal y el autonómico, a todos los contribuyentes con rendimientos del trabajo iguales o inferiores al nuevo suelo retributivo. Ello les permite recuperar al año siguiente, cuando se presenta la declaración de la renta, el mismo importe que previamente habían tributado en forma de retenciones. Pero hay más. El Ministerio de Hacienda también ha aprovechado para suavizar el impuesto en los tramos de renta inmediatamente superiores para limitar el golpe que provoca la anomalía en el diseño del impuesto sobre la renta, que hacía que aquellos contribuyentes que se sitúan algo por encima del SMI tributaban a un tipo marginal superior al 90%. Con la reforma, el gravamen aplicado cae al entorno del 65%.

Todos los cambios se incluyen en una disposición adicional a una ley sin relación directa con el asunto, la de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, cuyo articulado fue publicado este martes en el Boletín Oficial de las Cortes Generales. Con el texto, la coalición resuelve definitivamente la crisis interna que se desencadenó tras el fuerte choque entre el PSOE y Sumar por la tributación del salario mínimo. Los primeros defendían que, tras los fuertes aumentos de los últimos años, el SMI debía empezar a pagar impuestos. Los segundos, sin embargo, pedían una nueva actualización de los mínimos exentos, como se había hecho en anteriores revalorizaciones. Finalmente, Hacienda ha optado por una solución salomónica y, además, ha ampliado gradualmente la ventaja para las rentas que se sitúan levemente por encima.