La ingeniería fiscal de las grandes corporaciones provoca una pérdida millonaria a las arcas públicas
En un momento en el que las arcas públicas de medio mundo se resienten como consecuencia del aumento del gasto en pensiones, sanidad o defensa, o por las ayudas para amortiguar las consecuencias de la guerra de Ucrania, la pandemia o la transición energética, la pérdida de unos 1,7 billones de dólares en cuatro años en ingresos como consecuencia de la ingeniería fiscal que aplican las multinacionales resulta especialmente sangrante. En el caso de España, Hacienda ha dejado de ingresar unos 31.000 millones de euros entre 2016 y 2021 por este motivo, una cuantía que equivale a más del 5% del gasto sanitario o lo mismo que recauda en un año a través del impuesto sobre Sociedades.
En las últimas décadas, los Estados han enfrentado una creciente presión sobre sus finanzas públicas. Los gastos gubernamentales han aumentado significativamente debido a diversos factores estructurales, sociales y económicos, mientras que la estructura tributaria no acaba de ajustarse a la nueva economía digital y la realidad productiva del siglo XXI. Este desequilibrio obliga a los gobiernos a buscar nuevos mecanismos para incrementar sus ingresos y garantizar la estabilidad presupuestaria.






