El torero salmantino cortó una oreja de cada novillo tras una actuación entregada y de escasa hondura; Mario Vilau, herido grave, y Pedro Luis, sin suerte

Bulliciosa podría ser sinónimo de bullanguera, alborotadora, triunfalista y, sobre todo, moderna. Así es, la Puerta Grande del novillero salmantino Julio Norte ha sido un fiel reflejo del toreo actual, ese que consiste en dar muchos muletazos, acelerados todos ellos, con escaso orden y concierto, ventajista la mayoría, y que tanto parecer divertir al público que acude a las plazas.

Bulliciosa también podría ser sinónimo de superficial, porque habría que preguntarse ahora cuántos momentos de la actuación del joven Norte han quedado a la retina. Dicho de otro modo, si esa Puerta Grande ha traspasado o no la estación del metro de Ventas.

Pero, bueno, quede constancia de que este torero tiene madera; oficio, valor, y ganas de llegar a ser alguien vestido de luces; es decir, que le adornan cualidades básicas y admirables que solo poseen unos pocos aspirantes a la gloria.

Hoy se presentaba en Las Ventas y llegó como tiene que llegar un novillero: dispuesto a merendarse la plaza. Recibió a sus dos novillos con sendas largas cambiadas de rodillas en el tercio, lanceó con gracia a la verónica, participó en quites, y tomó la muleta con visible decisión.