Actualizado Domingo,

mayo

21:57Ven�a Fernando Adri�n con su �ltima y pol�mica Puerta Grande a cuestas, que le pes� como una cruz porque Madrid le pas� factura. No fall�, sin embargo, el extraordinario baj�o de Adri�n, y sorte� el gran toro de Fuente Ymbro, que luci� divisa negra por la reciente muerte del mayoral Alfonso V�zquez. Quiz� el homenaje a su memoria fuera el bravo juego de Adulador, dentro de una seria corrida que ofreci� de todo, como en botica. Desde la melatonina a la cicuta.La Plaza de Toros de Madrid colg� su sexto cartel de "No hay billetes" en el noveno festejo de la Feria de San Isidro. Todo parece indicar que Rafael Garrido cumplir�, por fin, con los pron�sticos que suele regalarnos antes de cada isidrada: "Espero entre 18 y 20 'No hay billetes'", declar� a EL MUNDO. Lo va a clavar con 19, una cifra estratosf�rica. Hab�a abierto la corrida de Fuente Ymbro, entera cuatre�a, un toro m�s descarado que rematado que pas� por los primeros tercios sin empleo ni mostrar lo que realmente era: una prenda. Cuando se quit� la careta en la muleta, se ven�a pero no se iba, repon�a y no se entregaba nunca, con un temperamento cada vez m�s agrio. Vinazo se llamaba. Miguel �ngel Perera, que hab�a planteado la faena en los terrenos del �6� para refugiarse del viento, sufri� lo suyo, principalmente por los derrotes del pit�n izquierdo, la daga de un cazador ya destapado del todo. Se hizo largo el trago hasta que lo pasaport� con una estocada defectuosa.Fue un t�o el segundo desde todos los �ngulos, trap�o en bloque. Y un t�o estuvo hecho Paco Ure�a apostando todo por la mano derecha con una embestida que pesaba terriblemente, en tres series que fueron de menos a m�s, por abajo siempre. M�s que d�rselo el toro, Ure�a, tan centrado y encajado, se lo sac�. No regalaba ni esto el de Fuente Ymbro aunque obedeciera al mando; por la izquierda respondi� con violencia, desabrido, mostrando la otra cara de la moneda que era la misma: un toro muy costoso. Casi volvi� a atrapar al matador de Albacete en la hora de matar, hasta que meti� el brazo con determinaci�n. Madrid agradeci� su honestidad brutal. (Entre medias apareci� en el ruedo el reincidente espont�neo antitaurino que siempre brinca con el toro ya muerto, y es una pena).Salt� un tercero con otras hechuras y, sobre todo, con otro tranco. Entre el buen tipo y esa cosa de toro galop�n, descolgado y r�tmico, Adulador promet�a el para�so. La baraka de Fernando Adri�n es infalible. Un nivel inalcanzable. Las promesas de Adulador cuajaron: humillaci�n, nobleza y repetici�n. Y la virtud de la entrega en su bravura. A Fernando Adri�n lo midieron con exigencia despu�s de la discutida Puerta Grande del otro d�a, que no fue peor que cualquiera de las otras tres que ha rendido. Yo ah� no soy sospechoso. Pero Adri�n, este domingo, anduvo con este Adulador con otra horma, como queriendo demostrar que �sabe torear� (de otro modo). Y as� no le hicieron ni puto caso. Plante� faena entre las rayas -el toro era bravo para hab�rselo sacado fuera de ellas-, se encaj�, incluso relaj�, templ� mucho y corri� una y otra mano. A m�, siendo Fernando Adri�n lo que es, no me pareci� tan mal, que dicen los j�venes. Pero a lo peor quer�an ver en Madrid al Adri�n de las cuatro Puertas Grandes, no s�. Los tendidos pusieron sordina al entusiasmo. Unos doblones por bajo terminaron de vaciar al notable Adulador. Tropez� el toro a la hora de matar y el pinchazo accidental multiplic� la frialdad. Una estocada casi entera y el pase de factura por la salida a hombros del otro d�a ya fue total; la ovaci�n se elev� para el de Fuente Ymbro. Que puso la calidad.Cuarto y quinto toros de Ricardo Gallardo tuvieron su trato y su agradecimiento pero sin terminar de rematar. Aquel dec�a poco y este tampoco mucho, de mejores inicios que finales. Perera y Ure�a cumplieron bien, con oficio, pero enterraron lo hecho con el nefasto manejo de la espada.A �ltima hora, devolvieron el sexto y en su lugar apareci� un tremebundo sobrero, tambi�n de Fuente Ymbro, un torazo con unas dimensiones (620 kilos) y una arboladura tridimensional. Fernando Adri�n se puso con �l como si cupiera en la muleta, o como si fuera mejor de lo que era, y que por momentos lleg� a parecer. Pero no. Despu�s de un principio sorprendente en los contendientes —por bueno—, empez� el morlaco a embestir por dentro, a frenarse y pens�rselo en los pases de pecho y a derrotar con esa cabeza tot�mica. Lo m�s pr�ctico fue abreviar. Solo que la estocada hizo guardia y se eterniz� con el descabello.NOTA: Hace exactamente 106 a�os (18 de mayo de 1920), Gregorio Corrochano, el �nico cronista presente en Talavera aquel infausto 16 de mayo, publicaba en Abc la cr�nica que nunca hubiera querido escribir: �Todo lo que ocurre me parece una pesadilla. Lo he visto y no lo creo. Me cuesta un esfuerzo terrible escribir: a Joselito le ha matado un toro�. La �ltima tarde de Gallito en Madrid, el 15 de mayo, con Belmonte y S�nchez Mej�as, titul�: "�Hab�is estao fatales!". La relaci�n de Corrochano con el Rey de los toreros nunca fue buena -por diversos motivos-, y de ah� que un acercamiento acabara con Jos� G�mez Ortega toreando en la corrida de Talavera, con la que "algo" ten�a que ver el padre de la cr�nica taurina moderna.