Actualizado a las 22:52h.

Trajeron nueve toros y siete pasaron el primer reconocimiento, pero el 33 y el 34 salieron corneados tras librar una guerra privada. Hubo que remendar el encierro de Saltillo con uno de Couto de Fornilhos, un intruso de distinta divisa que entró en la ... plaza como quien entra en territorio enemigo. Era este quinto toro portugués un viejo conocido de los corrales, un manso de solemnidad en el que Vicente Herrera expuso con oficio para evitar que fuese al caballo que guarda puerta. Aunque en el peto de Ney Zambrano acabaría tras huir como alma que lleva el diablo al sentir la puya de Daniel López. Cómo arrollaba en los capotes Aposentado, el primero en abrir la boca. Porque los de Saltillo la mantenían cerrada.

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