Por otra parteS�nchez ha quemado a sus socios de izquierda y ahora los que repuntan son los alternativos, como lo fue Podemos antes de entrar en el ejecutivo.El l�der de Adelante Andaluc�a, Jos� Ignacio Garc�a, en la noche electoral.EFEActualizado Martes,

mayo

00:04Audio generado con IAEs probable que S�nchez no necesite ya m�s lecciones de las urnas auton�micas: los cuatro �ltimos comicios le est�n diciendo que la derecha le va a arrasar y que la �nica bala que le queda es movilizar el voto para frenar a los fachas que vienen. Su arma va a seguir siendo alentar el miedo a la derecha, no a la del PP, a la de un PP definitivamente atado de pies y manos por Vox. Dejar claro que en las generales no se va a votar a un partido, se va a elegir un paquete completo, ese que defiende la "prioridad nacional". Que Juanma Moreno, Moreno Bonilla para los socialistas, se haya quedado a dos esca�os del �xito en su estrategia de llanero solitario para frenar el "l�o" que va a suponer pactar con Vox no puede ser consuelo para un PSOE que ha sufrido una hist�rica derrota en Andaluc�a. Cierto es que tiene m�s abono para alimentar su teor�a del apocalipsis ultraderechista y, adem�s, el margen de un a�o sin elecciones para maniobrar.Pero la verdadera lecci�n que deber�a extraer Ferraz de estos comicios no est� a su derecha, est� a su izquierda. El votante se ha movilizado, un 6,5% m�s que en 2022, pero no para introducir la papeleta del PSOE en las urnas, ni siquiera la de los partidos que le apoyan en el Gobierno central. S�lo 60.000 de esos nuevos votos han sido para el socialismo, Por Andaluc�a ha perdido 20.000, mientras 230.000 se han ido a Adelante Andaluc�a. Y otro dato: la suma de las dos izquierdas a la izquierda del PSOE ha logrado el 17% de los sufragios, porcentaje s�lo superado en los �ltimos 30 a�os de elecciones andaluzas por la irrupci�n de Podemos en las de 2015.El Gobierno de S�nchez ha quemado a sus socios de izquierda, a los que van de su mano, y ahora los que repuntan son los alternativos, como lo fue Podemos antes de entrar en el Ejecutivo. El presidente que no pod�a conciliar el sue�o s�lo de pensar en sentar en su Consejo de Ministros a miembros de Podemos cambi� el colch�n de Moncloa, tal y como le recomend� Pablo Iglesias, y comenz� a dormir a pierna suelta haci�ndole vicepresidente. En Andaluc�a, pese a las casi cuatro d�cadas de mayor�as del PSOE, la colaboraci�n con el Partido Comunista, primero, y luego con Izquierda Unida fue continua, sobre todo en el �mbito municipal. La ruptura lleg� en el 94, con Julio Anguita ya entre los primeros espadas de la pol�tica nacional, cuando IU alcanz� casi el 20% en las auton�micas y dej� caer al Gobierno de Manuel Chaves dos a�os despu�s.En los �ltimos cuatro meses, la izquierda alternativa ha obtenido mejores resultados que la que tambi�n fue izquierda alternativa, es decir, Podemos, IU y Sumar, en Andaluc�a, Castilla y Le�n y Arag�n. Es una izquierda que quiere mantener distancias con el PSOE y que ha incorporado el ingrediente regionalista como reclamo. Al contrario, Vox quiere condicionar gobiernos y por eso Moreno ha dedicado la campa�a a pedir el voto �til para evitar l�os. Los va a tener. S�nchez tiene un a�o por delante, parapetado en el "que vienen los fachas" como �nica y desesperada estrategia para intentar movilizar y concentrar el voto de la izquierda. Si no lo consigue, y pierde pero suman, volver� a cambiar el colch�n.