Hoy, los andaluces están convocados a las urnas. Las encuestas anticipan que Andalucía volverá a votar mayoritariamente a la derecha, con el PP muy próximo, de nuevo, a la mayoría absoluta; con Vox muy fuerte, pero que parece ha tocado techo, igual que sucedió en Castilla y León; y con la izquierda fragmentada en tres, y el PSOE no es ni la sombra de lo que fue en la época de Felipe González. En los años ochenta y noventa, el PSOE ganaba con el 50% de los votos; con Zapatero bajó y, con Pedro Sánchez, las encuestas les dan próximos al 20%, 25 puntos menos que el PP. A continuación, analizaré si la economía puede ayudar a explicar este cambio sociológico tan profundo que se ha producido en la sociedad andaluza. La democracia a Andalucía le ha sentado bien. Desde que murió Franco, el empleo no agrícola en Andalucía se ha doblado, la región de Europa que más empleo ha creado desde entonces. En 1975, uno de cada cinco andaluces trabajaba en el campo o en la pesca, y ahora eso ha bajado al 4% y la producción agrícola se ha triplicado. Una de las claves de ese desarrollo ha sido la educación; cuando murió Franco, la mitad de los andaluces estaba sin escolarizar y uno de cada cuatro era analfabeto. Hoy hay educación universal y Andalucía tiene buenas universidades. Otro factor de desarrollo han sido las infraestructuras. Cuando murió Franco, había sólo 50 kilómetros de autovía entre Sevilla y Cádiz, de peaje, y Despeñaperros aislaba a Andalucía, física y psicológicamente, del resto de España. Pero, desde que comenzó el nuevo milenio, España no progresa en renta por habitante, y Andalucía no es una excepción. La población ha aumentado con fuerza en la región, casi el 20%, como el promedio de España, pero con mucha disparidad. En Córdoba, la población apenas ha crecido y, en Málaga y Almería, aumentó más del 40% en los últimos 25 años. Si analizamos el empleo, la economía andaluza es dinámica, por eso atrae población, pero, si analizamos la evolución de la renta por habitante y el salario, Andalucía es la región con menor renta de España, ha dejado de converger con el resto de comunidades autónomas y diverge con el resto de países europeos, y más aún con EEUU y las economías más dinámicas. En el año 2000, España tenía una renta por habitante próxima al promedio europeo y Andalucía un 25% inferior; en 2025, la diferencia con España es la misma y, con el resto de países, se ha ampliado la brecha. En el año 2000, un polaco tenía la mitad de renta que el promedio europeo y, en 2025, están en el 85%, 15 puntos más que un andaluz. Este problema no ha mejorado nada desde que Juanma Moreno llegó al Palacio de San Telmo hace ocho años. ¿Por qué Andalucía no progresa? Por simplificar, principalmente porque las empresas no están incorporando tecnología a la producción de bienes y servicios. El modelo de la economía española y andaluza es muy intensivo en mano de obra, creando empleos principalmente en sectores de muy baja productividad, como el turismo y la hostelería. El fuerte aumento de la población ha provocado un grave problema de escasez de vivienda y los precios, según los datos del Consejo Notarial, han subido, desde las pasadas elecciones en 2022, más del 30%, muy por encima de los salarios. Destaca el caso de Málaga, donde el precio de la vivienda ha subido un 50% en los últimos cuatro años. Además, el crecimiento se concentró en 2024 y en 2025, con crecimientos próximos al 15% cada año. Los jóvenes son los más perjudicados por este problema y está más que justificado su cabreo y su desconfianza de la política y las instituciones. Andalucía tiene tasas de paro y de pobreza más altas que el promedio de España. El 8% de andaluces no puede comer carne o pescado cada dos días, un tercio más que en el promedio de España, y eso ayuda a explicar que un tercio de las ayudas del Ingreso Mínimo Vital las reciban ciudadanos andaluces. El problema de pobreza empeoró con la crisis de 2008 y no ha mejorado nada en los últimos cuatro años. Las personas en situación de pobreza también desconfían de las instituciones y tienen tasas de participación en las elecciones muy bajas. En los años ochenta y desde 2000 a 2008, Andalucía tuvo un intenso shock de desarrollo de infraestructuras, pero la inversión se ha desplomado desde entonces, especialmente en la última legislatura. Los trenes van vibrando y los coches botando por las carreteras por falta de mantenimiento. La Administración central del Estado lleva tres años sin presupuestos; los fondos Next Generation han aliviado el problema, pero se acaban ya este verano y no se podían usar para arreglar las vías ni las carreteras. Y la administración autonómica consume la mayor parte del crecimiento del gasto en sanidad para atender la demanda por crecimiento de población, por envejecimiento de población y por aumento de la llegada de turistas. Algeciras debería ser el principal puerto europeo, al estar situado en la gran autopista del mar, por donde viene el comercio de Asia para abastecer de bienes a Europa y América. Pero sigue conectado por ferrocarril con una sola vía y sin catenaria, igual que cuando murió Franco. La conexión con Francia ha empeorado, ya que está atascado el túnel de Somosierra desde hace 15 años, cuando se quedó una máquina de cercanías averiada dentro. Apenas se ha invertido en el corredor central, no hay suelo industrial listo para construir cerca del puerto y el que se desarrolle no tendrá conexión eléctrica, ya que el Gobierno central y Red Eléctrica han decidido priorizar el hidrógeno, una tecnología muy inmadura y muy cara de producir, al desarrollo industrial de Andalucía. Todo esto ha facilitado que Tánger Med sea ahora el principal puerto elegido por las empresas y con un intenso plan de desarrollo de suelo industrial. La agricultura andaluza ha progresado mucho, pero aún hay margen para que avance más. La clave es la modernización de regadíos y que la tecnología permita usar el agua, cada vez más escasa, de manera eficiente. Hay una Andalucía seca en Oriente y húmeda en Occidente. La sierra de Grazalema, en Cádiz, y la de Aracena, en Huelva, son de los sitios donde más llueve en España. La presa de Alcolea, en Huelva, lleva parada 15 años por discusiones entre el Gobierno central y el autonómico para ver quién tiene que acometerla. Mientras, Portugal, a 100 kilómetros, ha construido el mayor embalse de Europa en el río Guadiana y muchos agricultores andaluces han invertido allí. Opinión El empleo crece, pero los salarios no, y la vivienda y los servicios públicos en Andalucía empeoran por el fuerte crecimiento de la población. En este escenario, lo normal es que el PP hubiera tenido desgaste tras 8 años gestionando la Junta, pero no es lo que muestran las encuestas. Escribo este artículo desde Jerez, donde he bajado para disfrutar de la Feria del Caballo; estaba Juanma Moreno y se ha dado un auténtico baño de masas paseando por la feria, sin casi poder andar para atender a su público y sin casi seguridad. Parece evidente que la mayoría de andaluces culpa de sus problemas a Pedro Sánchez y al Gobierno Central y eso ayuda a explicar los pésimos resultados que las encuestas anticipan para el PSOE y que el PP siga próximo a la mayoría absoluta, sin apenas desgaste después de gobernar 8 años la Junta. Hoy, los andaluces están convocados a las urnas. Las encuestas anticipan que Andalucía volverá a votar mayoritariamente a la derecha, con el PP muy próximo, de nuevo, a la mayoría absoluta; con Vox muy fuerte, pero que parece ha tocado techo, igual que sucedió en Castilla y León; y con la izquierda fragmentada en tres, y el PSOE no es ni la sombra de lo que fue en la época de Felipe González. En los años ochenta y noventa, el PSOE ganaba con el 50% de los votos; con Zapatero bajó y, con Pedro Sánchez, las encuestas les dan próximos al 20%, 25 puntos menos que el PP. A continuación, analizaré si la economía puede ayudar a explicar este cambio sociológico tan profundo que se ha producido en la sociedad andaluza.
¿Puede la economía explicar el resultado de las elecciones andaluzas?
El empleo crece, pero los salarios no, la vivienda cada vez es menos accesible y los servicios públicos se deterioran. Aun así, el PP apenas ha tenido desgaste tras 8 años gobernando y el PSOE sigue hundido












