La regularización masiva de migrantes en España es una excepción que desafía el espíritu de los tiempos marcado por los ultras en las democracias avanzadas
La regularización de inmigrantes que impulsa el Gobierno de España es un gesto político a contracorriente en el panorama global contemporáneo. El espíritu de los tiempos en las democracias avanzadas es un movimiento en otra dirección, una de repliegue identitario, de instintos de desconfianza, recelo, resentimiento hacia los extranjeros o hasta xenofobia. Las ultraderechas nacionalpopulistas cosechan éxitos o reveses, pero en cualquier caso han conseguido influenciar el marco político en materia migratoria. En ese m...
arco, muchas derechas convencionales e incluso algunas fuerzas progresistas —como en Dinamarca— han virado hacia políticas migratorias de extrema dureza en las cuales resulta inconcebible una medida como una regularización masiva.
Por ese contexto, por su envergadura —se calcula que beneficiará a medio millón de personas—, por su amplitud conceptual —no concierne solo determinadas nacionalidades o sectores laborales— y por el modo en el que se defiende políticamente —con convicción y transparencia—, la regularización es un movimiento excepcional. Es valiente, porque desafía una sobradamente comprobada mecánica electoral, por la cual la dureza en materia migratoria, con su vinculación a aspectos identitarios y culturales, arraiga en un ámbito emocional difícil de combatir con argumentos racionales y produce resultados electorales contundentes. Nótese, de paso, que el opositor que ha conseguido derrotar a Orbán en Hungría es partidario de políticas migratorias muy parecidas a las del derrotado.







