La cervecera alerta de que el cambio climático ya afecta a su capacidad para abastecerse de cebada

El cierre del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz durante el último mes, a raíz del inicio de los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, amenaza con generar importantes estragos durante meses a las empresas que, de una u otra manera, tienen en esta zona un punto clave para sus suministros....

Es el caso del gigante cervecero Heineken. La multinacional neerlandesa avisa de los efectos concretos ligados a este conflicto en un documento reciente ligado a una emisión de bonos, por un importe de 25 millones de euros. En él, y como es habitual en estos casos, la empresa pone en aviso a los inversores de los potenciales riesgos a los que se enfrenta su actividad, ya sea por causas inherentes a su negocio o por el contexto geopolítico global, así como de las consecuencias que estos pueden tener en sus resultados y la economía.

En el citado documento, la dueña de Cruzcampo y Amstel subraya el complejo contexto en el que se encuentran en la actualidad las cadenas de suministro mundiales, “que siguen enfrentándose a interrupciones y a un riesgo de una mayor escalada”. La cervecera describe que, en lo que va de año, algunos de sus proveedores han sufrido estas circunstancias, viéndose afectados y generando “volatilidad de precios y dificultades contractuales”.