La OPEP decide un incremento de producción de 206.000 barriles de petróleo, muy por encima de lo esperado, para compensar el bloqueo del suministro

El cierre del estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que circula el 20% del petróleo que se consume en el mundo es ya una realidad. Irán, que controla la costa meridional de este paso estratégico, advirtió anoche de que el acceso no estaba permitido y navieras y petroleras están evitando el estrecho y buscando otras rutas, lo que anticipa un inmediato encarecimiento del crudo. El conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán está de hecho provocando el caos en la poderosa industria petrolera de la región y en el transporte marítimo y al menos 150 buques cisterna se encuentran inmovilizados en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, según informa la agencia Reuters.

Irán nunca había recurrido a su arma económica más poderosa, el cierre de esa vía marítima por la que las potencias petroleras de la zona (Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin, Kuwait) dan salida a su producción de crudo y gas natural. Las amenazas han sido frecuentes, como la lanzada en junio pasado ante el ataque de EE UU a las instalaciones nucleares iraníes y que disparó el crudo cerca de los 80 dólares el barril. En esta ocasión sin embargo, el cierre de Ormuz es una realidad tras la dura ofensiva militar lanzada sobre Teherán por Estados Unidos e Irán.